Estados Unidos expresó su disposición para retomar el diálogo con Irán tras una operación militar llevada a cabo el sábado por la noche contra instalaciones nucleares iraníes.
El gobierno del presidente Donald Trump, mediante declaraciones de altos funcionarios, indicó que la acción no tenía como objetivo un cambio de régimen, sino frenar el desarrollo nuclear del país.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, señaló que la misión, denominada “Operación Martillo de Medianoche”, alcanzó su meta de dañar significativamente los sitios de Fordo, Natanz e Isfahan, sin encontrar resistencia militar por parte de Irán.
El vicepresidente JD Vance declaró que, aunque no podía divulgar información clasificada, confiaba en que el programa nuclear iraní había sido retrasado por varios años. Añadió que el ataque respondió a una falta de compromiso por parte de Teherán en las negociaciones.
Funcionarios del Pentágono mencionaron que la operación se ejecutó con tácticas de distracción, incluyendo el movimiento de bombarderos y cazas. Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que no existen nuevas acciones militares previstas, a menos que Irán realice ataques contra intereses estadounidenses.
El gobierno iraní, a través del ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araghchi, responsabilizó a Estados Unidos por cualquier respuesta futura y sostuvo que se cruzó una línea al atacar instalaciones nucleares. Países como Rusia, China y Turquía condenaron la acción militar, mientras que líderes europeos llamaron a reanudar las negociaciones.
El Reino Unido trasladó equipo militar a la región, y el aumento de tensiones ha provocado un incremento del 21% en los precios del petróleo en el último mes. Irán no ha detallado su respuesta, pero advirtió que considera opciones que podrían impactar las exportaciones de crudo en el Estrecho de Ormuz.






