En lo que representa un nuevo capítulo en la ofensiva federal contra el crimen organizado de origen extranjero, el gobierno de Estados Unidos anunció el martes cargos federales contra 27 personas presuntamente vinculadas con la pandilla venezolana Tren de Aragua, acusada de tráfico sexual, narcotráfico y violencia armada en distintas ciudades del país.
El anuncio fue hecho por el zar fronterizo Thomas Homan y el alcalde Eric Adams, en una muestra de la estrecha colaboración entre la administración de Donald Trump y el líder neoyorquino, quien ahora busca la reelección como candidato independiente. El caso marca la primera vez que se aplican cargos federales por crimen organizado a esta peligrosa organización.
¿Quiénes son los acusados?
De los 27 acusados, 21 están ya bajo custodia. Cinco fueron arrestados en operativos realizados esta semana en Nueva York y otras ciudades, mientras que seis siguen prófugos. Entre ellos figura Anderson Zambrano Pacheco, detenido en enero en el Bronx y vinculado a un violento allanamiento de morada en Colorado.
El Departamento de Justicia los acusa de:
- Tráfico sexual y explotación de mujeres jóvenes venezolanas.
- Contrabando de drogas, incluida la peligrosa sustancia conocida como “tusi”.
- Robo a mano armada.
- Posesión ilegal de armas de fuego.
Las víctimas, según los fiscales, fueron obligadas a prostituirse para pagar deudas impuestas por los traficantes, bajo amenazas de muerte y violencia.
Tren de Aragua y Anti-Tren: pandillas en guerra
Los 27 acusados están divididos en dos grupos: seis supuestos miembros del Tren de Aragua, y otros 19 ligados a la facción disidente “Anti-Tren”, integrada por exintegrantes de la pandilla original.
El Tren de Aragua surgió hace más de una década en Venezuela y ha extendido su influencia en América Latina y Estados Unidos, siendo relacionado con crímenes en al menos cinco países del hemisferio.
Trump y Adams, unidos por la seguridad fronteriza
La operación conjunta ocurre en un momento político clave: Trump ha redoblado su campaña contra la migración irregular, y Adams ha fortalecido la cooperación con el gobierno federal tras el retiro de cargos por corrupción en su contra.
“Cada miembro del TDA debería estar huyendo”, advirtió Homan, usando las siglas de la pandilla.
“¿De qué lado estás?”, cuestionó Adams. “Yo estoy del lado de los estadounidenses trabajadores. El sueño americano no es el tráfico sexual ni el crimen armado”.
El alcalde defendió el trabajo con ICE y otras agencias federales, rechazando las críticas sobre persecución de migrantes. “No vamos a ser un refugio seguro para criminales”, enfatizó.
¿Y los derechos civiles?
Un juez de Nueva York ordenó suspender temporalmente el plan que permitiría a ICE operar oficinas dentro de cárceles locales, decisión que será revisada en audiencia el próximo 25 de abril. Mientras tanto, las operaciones siguen bajo la lupa de organizaciones defensoras de derechos humanos que denuncian perfiles raciales y violaciones al debido proceso.






