Analistas de BBVA y Moody’s Analytics coinciden en que las restricciones a los cruces fronterizos y las deportaciones masivas propuestas por el gobierno de Donald Trump podrían reducir significativamente el flujo de remesas hacia México.
Ambos grupos destacan que la disminución de remesas afectaría el consumo doméstico y desaceleraría el crecimiento económico del país. En un informe presentado a la SEC, BBVA señaló que un entorno político y económico adverso en México impactaría negativamente sus operaciones, mientras Moody’s alertó sobre la afectación en la demanda interna debido a una menor entrada de remesas.
De acuerdo con datos oficiales, entre enero y noviembre del último año, las remesas alcanzaron un récord de 59,517 millones de dólares, beneficiando al 12.3% de los adultos en México.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció el papel de las remesas en el impulso al consumo y las importaciones en América Latina. Sin embargo, la dependencia de este ingreso, que representa el 4% del PIB mexicano, podría generar vulnerabilidades ante la moderación esperada en su flujo.
Por su parte, especialistas del sector financiero ajustaron las previsiones de crecimiento económico para México a 1%, señalando riesgos adicionales derivados de políticas arancelarias y reformas internas.
Según el Cemla, la deportación masiva de trabajadores latinoamericanos podría impactar también a la economía de Estados Unidos, especialmente en sectores como agricultura, construcción y servicios. Instituciones como el Peterson Institute of International Economics (PIIE) han advertido sobre los efectos negativos de los aranceles en el comercio y el empleo estadounidense.
Con información de El Economista






