La demanda interna de México cerró el tercer trimestre de 2024 con resultados negativos en sus principales componentes, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El consumo privado, principal motor de la demanda interna, disminuyó 0.3% en septiembre respecto al mes anterior, mientras que la inversión fija bruta cayó 0.8%. Estos indicadores habían mostrado incrementos en julio, con el consumo creciendo 1.1% y la inversión fija 3.2%.
La inversión fija bruta presentó una caída interanual de 2.3% en septiembre, siendo su primer retroceso anual desde febrero de 2021. Este descenso estuvo influido por una disminución del 4.5% en gastos de construcción no residencial, segmento relacionado con obras públicas que actualmente se encuentran en declive, como el Tren Maya y el Corredor Interoceánico.
Además, factores como las amenazas de aranceles de Estados Unidos y la incertidumbre por posibles reformas constitucionales han contribuido a un panorama incierto para la inversión.
Por su parte, el consumo privado reflejó una disminución mensual atribuida a una baja de 4.1% en bienes importados, lo que coincidió con un aumento en el precio del dólar en septiembre.
Pese a la desaceleración, el consumo privado se ubicó 1.7% por encima del nivel registrado en septiembre de 2023 y acumula un crecimiento de 3.7% en los primeros nueve meses del año. Aunque el Producto Interno Bruto (PIB) mostró un avance trimestral de 1.1%, el comportamiento de la demanda interna sugiere que el crecimiento se concentró principalmente en julio.






