La agencia Moody’s Ratings revisó la perspectiva de la calificación crediticia de México, cambiándola de “estable” a “negativa”, aunque mantuvo la nota en “Baa2”.
Este ajuste se basa en la percepción de un debilitamiento en la formulación de políticas y un entorno institucional que, según la agencia, podría afectar negativamente los resultados fiscales y económicos del país.
Moody’s indicó que las reformas constitucionales propuestas en México podrían reducir la confianza empresarial, lo cual podría llevar a una menor inversión y un crecimiento económico por debajo de la expectativa a mediano plazo de un 2%.
Además, la agencia señaló el aumento en el déficit público de este año, lo que, sumado a las restricciones en el gasto público, complica los esfuerzos de consolidación fiscal. También advirtió sobre la posible absorción de los pasivos de Pemex en el balance gubernamental.
Pese a la revisión negativa en la perspectiva, Moody’s sostuvo la calificación de México, argumentando que el perfil crediticio sigue beneficiándose de una economía diversa, lo cual podría fortalecerse con la relocalización de empresas. También destacó la estabilidad macroeconómica del país, apoyada por políticas fiscales y monetarias que han mantenido un balance prudente.





