La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, cuestionó de manera pública si el Gobierno de los Estados Unidos pretende ejercer una influencia indebida en los procesos electorales internos del país. El pronunciamiento ocurrió en el marco de la concentración masiva en el Monumento a la Revolución, donde la mandataria conmemoró el segundo aniversario de su triunfo electoral.
Durante su intervención, Sheinbaum Pardo criticó severamente las recientes imputaciones y las solicitudes de extradición emitidas por los departamentos de justicia norteamericanos en contra de diversos servidores públicos del estado de Sinaloa, dentro de los cuales se incluye al gobernador con licencia de dicha entidad, Rubén Rocha Moya.
Denuncia de injerencia institucional y el factor electoral
La titular del Ejecutivo Federal calificó las acciones judiciales de la administración estadounidense como un acontecimiento sin precedentes en la historia de la relación bilateral. Acusó una presunta injerencia internacional al señalar que las autoridades extranjeras intentan dictar criterios unilaterales sobre la culpabilidad de funcionarios mexicanos, ejerciendo presión sobre las instituciones locales encargadas de la procuración de justicia.
Defensa de la soberanía nacional
Frente a los miles de simpatizantes congregados en el centro de la capital, Sheinbaum Pardo sentenció que “México no es piñata de nadie” y realizó un llamado a la ciudadanía para mantener un frente unificado en la defensa de la soberanía y la autodeterminación nacional.
La mandataria concluyó este apartado de su informe reafirmando la postura diplomática de su administración ante las tensiones con Washington: “La Patria no se vende, la Patria se defiende. En México decidimos las y los mexicanos”.






