La reciente visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, a México no solo dejó titulares polémicos, sino que ha provocado una respuesta diplomática sin precedentes desde el interior de España. Más Madrid, el principal grupo de oposición en la región, envió una carta formal de disculpas a la Presidenta Claudia Sheinbaum, en la que expresan su “bochorno” por el comportamiento de la mandataria madrileña.
La carta, firmada por la vocera Manuela Bergerot, no escatima en críticas, calificando la agenda de Ayuso en tierras mexicanas como un “ridículo perpetrado” y una “provocación gratuita” cargada de bulos e insultos.
¿Premios comprados? La dura acusación de la oposición
Uno de los puntos más explosivos de la misiva es la acusación directa de que Ayuso utiliza dinero público para fabricar una relevancia internacional inexistente. Según Más Madrid, la presidenta madrileña suele “pagar” a instituciones extranjeras para que simulen otorgarle reconocimientos, mencionando específicamente la medalla recibida en Aguascalientes.
La “Batalla Cultural” y el fantasma del franquismo
La indignación de la izquierda madrileña radica en el discurso de Ayuso, quien durante su estancia defendió fervientemente la figura de Hernán Cortés, cuestionó la soberanía de los pueblos originarios y utilizó el término “narcoestado” para referirse a México.
Para Más Madrid, esta visión es “imperial, rancia y antidemocrática”, heredada de la dictadura franquista. La carta subraya tres puntos clave de fricción:
- Revisionismo histórico: El fanatismo por la época de la Colonia que ignora los abusos cometidos.
- Boicot diplomático: El intento de Ayuso por entorpecer los esfuerzos del Gobierno de España para mejorar la relación bilateral con México.
- Desprecio al exilio: La oposición recuerda que mientras Ayuso se sitúa del lado de los “criminales franquistas”, el pueblo madrileño guarda un eterno agradecimiento a México por acoger a los exiliados españoles durante la guerra civil.
Un compromiso de fraternidad
Finalmente, Bergerot asegura a la Presidenta Sheinbaum que la sociedad madrileña es “democrática y culta”, y que la visión de Ayuso no representa el sentir de los millones de ciudadanos que admiran a la nación mexicana. La misiva concluye con un compromiso de “combatir sin cuartel” la agenda ultra que busca enfrentar a dos pueblos hermanos para proteger intereses minoritarios.






