La economía global se encuentra en una zona de peligro inminente. Larry Fink, presidente de BlackRock —la gestora de activos más grande del planeta—, lanzó una dura advertencia: si el precio del petróleo alcanza los 150 dólares por barril debido a la guerra contra Irán, el mundo enfrentará una “recesión severa y pronunciada”.
En entrevista para la cadena británica BBC, Fink señaló que un conflicto prolongado elevará los costos de la energía a niveles insostenibles. Este escenario, afirmó, golpeará con mayor dureza a los trabajadores con salarios bajos, quienes verán mermado su poder adquisitivo ante el incremento inevitable en las facturas de luz, combustible y, sobre todo, en el precio de los alimentos.
El Estrecho de Ormuz: El nudo que asfixia al mercado
La tensión ha escalado luego de que Irán cerrara prácticamente el paso al Estrecho de Ormuz para los buques petroleros. Esta vía es vital para el comercio energético mundial, y su bloqueo ya ha empujado los precios por encima de la barrera de los 100 dólares.
Según el directivo de BlackRock, Irán tiene la capacidad de forzar que el crudo se mantenga en esos niveles “durante años”. Sin embargo, aclaró que, aunque el panorama es oscuro, no ve similitudes con la crisis financiera de 2008, ya que el origen de este problema es estrictamente geopolítico y energético.
Crisis industrial y desabasto de insumos
La preocupación no se limita al sector financiero. John Denton, secretario general de la Cámara de Comercio Internacional (ICC), advirtió desde Camerún que el mundo podría estar frente a la “peor crisis industrial de la historia reciente”.
Denton explicó que el problema es doble:
- Costos: El alza descontrolada de la energía.
- Desorganización: La escasez de gas y químicos esenciales está paralizando las cadenas de suministro.
Grandes empresas ya han comenzado a invocar cláusulas de “fuerza mayor” en sus contratos para reducir producción o cancelar suministros ante la falta de insumos críticos.
Tensiones políticas: Alemania arremete contra la estrategia de EE. UU.
El impacto económico también ha encendido el debate político en Europa. El ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, criticó duramente la política del presidente estadounidense, Donald Trump, respecto a Irán, calificándola de “mala política” y detonante de un nuevo choque geoeconómico.
Klingbeil denunció además a las empresas petroleras que, según su visión, se están beneficiando del caos actual. “Por segunda vez en cuatro años estamos seriamente amenazados por un choque geoeconómico”, sentenció el vicecanciller durante un coloquio en Berlín.






