México se declara listo para la primera gran prueba de fuego en su relación comercial con Estados Unidos. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que el país llegará con un “mandato claro” a la primera ronda formal de conversaciones para la revisión del T-MEC, la cual arrancará en Washington la semana del 16 de marzo.
Tras una serie de consultas con más de 100 representantes de sectores productivos, académicos y organismos como el Banco de México, el equipo negociador mexicano ha estructurado una agenda de defensa basada en la competitividad regional frente a Asia.
Los tres pilares de la negociación mexicana
Ebrard detalló que la estrategia nacional no se centrará únicamente en el déficit comercial, sino en tres ejes para fortalecer a Norteamérica:
- Reducción de la dependencia de Asia: El objetivo es atraer la producción de insumos que hoy provienen de otras regiones.
- Revisión de reglas de origen: Ajustar los porcentajes de componentes fabricados en la región.
- Fortalecimiento de la seguridad económica: Garantizar que las cadenas de suministro no se rompan por crisis geopolíticas.
Alertas en el sector agropecuario: Jitomate y Ganado
Por su parte, el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, puso sobre la mesa las preocupaciones del campo mexicano. La delegación exigirá que las decisiones comerciales se basen en evidencia científica y no en criterios políticos.
Entre los puntos de fricción destacan la cuota compensatoria al jitomate mexicano y la suspensión de protocolos sanitarios para la exportación de ganado por el gusano barrenador. “Es un acuerdo suscrito por Estados Unidos que hoy no se está respetando”, afirmó Berdegué.
¿Qué esperar de las empresas y los aranceles?
Expertos en geopolítica y comercio internacional, como Patrick J. Murphy de Hilco Global, anticipan que, aunque se mantenga la exención arancelaria general del T-MEC, habrá una presión focalizada. Los sectores que podrían enfrentar aranceles específicos o reglas más estrictas son:
- Acero y aluminio.
- Contenido automotriz (especialmente piezas no estadounidenses).
- Reglas de origen endurecidas, lo que podría resultar “doloroso” para ciertos sectores industriales que dependen de insumos globales.
México buscará que el gobierno estadounidense reciba de forma positiva la propuesta de valor agregado regional, aunque esto implique un ajuste profundo en la forma en que las empresas operan bajo el tratado actual. Las reuniones con Canadá están programadas para iniciar en mayo, completando el ciclo de revisión trilateral.





