La competitividad en México ya no puede entenderse como el esfuerzo aislado de un estado. Según la primera edición del Índice de Competitividad Regional (ICR) 2026 presentado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el éxito de una entidad depende directamente de su entorno. Este fenómeno, denominado “efecto de vecindad”, revela que la Región Centro —corazón económico del país que integra a Morelos— vive una paradoja: es una máquina de generar talento, pero es incapaz de retenerlo.
El estudio destaca que, aunque el Noreste de México se corona como la región más competitiva y atractiva para la inversión, el Centro del país enfrenta retos estructurales que amenazan con estancar su crecimiento si no se coordinan políticas regionales de vivienda y servicios.
Región Centro: Educación de excelencia, vivienda inalcanzable
Para los habitantes de la zona centro, las cifras del IMCO reflejan una realidad cotidiana. La región presume indicadores envidiables en formación humana. Sin embargo, el reporte advierte que estos profesionales terminan migrando. El principal obstáculo es la crisis de vivienda. La segunda más baja del país.
El Norte lidera; el Sur atrapado en la informalidad
A nivel nacional, el Noreste (liderado por Nuevo León y Coahuila) se posiciona como el ecosistema más sólido para la expansión de empresas gracias a su infraestructura y mercado laboral integrado.
En contraste, el Noroeste presenta una “paradoja de seguridad”: a pesar de ser la zona donde las empresas más invierten en protección.
Por otro lado, las regiones Istmo y Maya continúan rezagadas con niveles de informalidad laboral. A pesar de los grandes proyectos de infraestructura, la falta de talento calificado y energía confiable mantiene a estas zonas con bajas exportaciones y salarios reducidos.
¿Qué proponen los expertos para mejorar la competitividad?
Para romper estos ciclos, el IMCO propone tres ejes de acción inmediata:
- Para Estados: Alinear agendas entre vecinos para resolver problemas comunes como el desabasto de agua y la inseguridad, en lugar de competir por atraer inversiones de forma aislada.
- Para el sector empresarial: Crear hubs regionales de formación que compartan costos de capacitación entre parques industriales y proveedores.
- Para el Gobierno Federal: Condicionar los apoyos del nearshoring a la creación de empleo formal y proyectos que conecten a los estados líderes con los más rezagados.






