Dos personas murieron y seis más resultaron heridas tras un tiroteo registrado la noche del miércoles 3 de enero en el estacionamiento trasero de una iglesia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Salt Lake City, Utah, mientras se realizaba un funeral en el interior del templo. De acuerdo con la policía local, todas las víctimas eran personas adultas y al menos tres se encontraban en estado crítico. Hasta el cierre del miércoles, no había personas detenidas en relación con el incidente.
El ataque ocurrió en una casa de reuniones de ladrillo rojo situada en el noroeste de Salt Lake City, donde acuden principalmente miembros de la comunidad tongana. Según el sitio web del recinto, ahí se ofrecen servicios religiosos en lengua tongana.
Autoridades locales explicaron que el tiroteo no parece estar relacionado con una motivación religiosa ni se trató de un acto aleatorio. El jefe de policía, Brian Redd, indicó que el hecho no se considera un ataque directo contra alguna religión en particular.
Testigos del hecho relataron que varios vecinos acudieron al lugar para prestar ayuda luego de escuchar los disparos. Servicios de emergencia y elementos de seguridad se desplegaron en la zona, con al menos un centenar de vehículos oficiales y varios helicópteros.
La policía continúa recabando evidencia, revisando grabaciones de cámaras de vigilancia y lectores de matrículas cercanos. Por su parte, un portavoz de la iglesia agradeció la rápida intervención de los servicios de emergencia y expresó preocupación ante el uso de la violencia en espacios de culto.






