Como cada 31 de diciembre, miles de personas en México recurren a la tradición de elegir ropa interior de colores específicos para recibir el Año Nuevo, con la intención de atraer amor, dinero, salud u otros deseos personales. Esta costumbre, presente en muchos países de América Latina, se mantiene vigente y cobra fuerza durante las últimas horas del año, cuando los mercados y tiendas ofrecen una amplia gama de colores y estilos para todos los gustos.
El amarillo continúa como el color más buscado para quienes desean prosperidad económica, ya que simboliza riqueza, abundancia y éxito profesional. El rojo es la opción preferida para quienes quieren atraer el amor, fortalecer relaciones existentes o iniciar una nueva etapa afectiva. En los últimos años, el verde ha ganado terreno, asociado con la salud física, el equilibrio emocional y la esperanza, especialmente tras periodos complicados. El blanco se vincula con la paz, la claridad mental y los nuevos comienzos, mientras que el negro, aunque menos tradicional, representa poder, elegancia y seguridad personal.
Especialistas coinciden en que esta práctica, aunque simbólica, puede funcionar como una herramienta de enfoque personal al iniciar el año. Elegir un color con intención puede reforzar metas y propósitos, convirtiendo la prenda en un recordatorio visual de lo que se desea trabajar o alcanzar durante 2026. Aunque no garantiza resultados, la tradición se mantiene como un gesto significativo y alegre para despedir el ciclo que termina y dar la bienvenida al que comienza.






