Este año, la población de pavos en Estados Unidos alcanzó su nivel más bajo en cuatro décadas, debido a recientes brotes de gripe aviar y metapneumovirus aviar, lo que impactó la producción y distribución de aves para el Día de Acción de Gracias.
En Old Brick Farm, una granja familiar ubicada al oeste de Detroit, no se detectaron casos de estas enfermedades, aunque su propietario, Larry Doll, enfrentó dificultades para conseguir nuevos polluelos por la escasez generada. La situación obligó a planear pedidos con meses de anticipación para asegurar el suministro.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos estimó un incremento del 44% en los precios mayoristas del pavo. A pesar de ello, diversas cadenas de supermercados lanzaron ofertas y paquetes promocionales para mantener precios accesibles, incluyendo comidas completas para diez personas por menos de 50 dólares.
Empresas como Datasembly y la Federación de la Oficina Agrícola Estadounidense presentaron distintas estimaciones sobre el costo promedio de una cena de Acción de Gracias, que oscila entre 55 y 80 dólares. Mientras el precio minorista del pavo bajó ligeramente en algunas mediciones, otros insumos, como las verduras enlatadas, presentaron aumentos debido a factores como aranceles y clima adverso.
De acuerdo con analistas del mercado alimentario, el aumento en la demanda del pavo también se relaciona con el encarecimiento de otras carnes, como la de res, que subió 14% respecto al año anterior.
El precio promedio por libra de pavo congelado osciló los 1,77 dólares a mediados de noviembre. Asimismo, los aranceles sobre acero y aluminio están elevando los costos de productos enlatados como la salsa de arándanos. Sin embargo, ciertos cultivos como la calabaza se beneficiaron del clima seco, lo que ayudó a reducir sus precios. En granjas como la de Doll, los pavos criados de forma independiente se vendieron a 6,50 dólares por libra y fueron destinados a clientes locales que buscan alternativas frescas para sus cenas festivas.






