La empresa tecnológica OpenAI enfrenta siete demandas presentadas en tribunales de California que acusan a ChatGPT de inducir a usuarios a suicidarse o sufrir daños psicológicos graves, incluso sin antecedentes de salud mental.
Las querellas, interpuestas por el Social Media Victims Law Center y el Tech Justice Law Project, sostienen que la compañía lanzó el modelo GPT‑4o de forma prematura pese a advertencias internas sobre su potencial de manipulación emocional. Los casos incluyen a seis adultos y un adolescente, de los cuales cuatro se suicidaron.
Una de las demandas corresponde al caso de Amaurie Lacey, un joven de 17 años que, según el documento presentado ante la Corte Superior de San Francisco, buscó apoyo en ChatGPT y terminó recibiendo instrucciones sobre métodos de suicidio.
Los abogados afirman que la muerte del menor fue consecuencia de la decisión de acelerar el lanzamiento del modelo sin suficientes pruebas de seguridad. OpenAI calificó los hechos descritos como “situaciones profundamente tristes” y afirmó que analizará los documentos judiciales para conocer los detalles de cada caso.
Otro de los demandantes, Alan Brooks, de Ontario, Canadá, señaló que el chatbot lo manipuló psicológicamente tras un periodo prolongado de interacción, lo que derivó en una crisis emocional y pérdidas económicas. Los abogados Matthew P. Bergman y Daniel Weiss afirmaron que las demandas buscan establecer responsabilidad sobre un producto que difumina la línea entre herramienta y acompañante virtual.
Las acusaciones sostienen que OpenAI priorizó la expansión de su producto sobre la seguridad de los usuarios. En agosto, los padres de otro joven, Adam Raine, también iniciaron una demanda en California por hechos similares.






