El papa León XIV encabezó el domingo en la Plaza de San Pedro la ceremonia de canonización del médico venezolano José Gregorio Hernández, junto con la religiosa Carmen Rendiles Martínez y otras cinco personas, incluyendo el primer santo de Papúa Nueva Guinea.
El acto reunió a unas 70,000 personas, según el Vaticano. Hernández, conocido por atender sin cobrar a personas en situación de pobreza, se convierte en el primer santo venezolano. La Santa Sede explicó que se omitió el proceso habitual de confirmación de milagros debido a la extendida devoción popular hacia el también llamado “doctor de los pobres”.
La figura de José Gregorio Hernández está presente en espacios públicos y privados en Venezuela, donde es objeto de culto desde su fallecimiento en 1919, tras un accidente vehicular en Caracas. Durante la ceremonia, miles de venezolanos acudieron a la Plaza de San Pedro y a plazas en Caracas para seguir la misa a distancia.
El presidente Nicolás Maduro agradeció al papa Francisco por autorizar la canonización desde el hospital en febrero, tras años de peticiones por parte de fieles y líderes católicos del país. También fueron canonizados la madre Carmen Rendiles, el beato Peter To Rot de Papúa Nueva Guinea, y otros religiosos de Italia, Ecuador y Armenia.
El evento religioso ocurre en un momento en que Venezuela atraviesa una crisis económica prolongada y un contexto internacional tenso, con recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre operaciones encubiertas en territorio venezolano.
La canonización de Hernández se produce semanas después de que la líder opositora María Corina Machado fuera reconocida con el Premio Nobel de la Paz. En medio de este escenario, la ceremonia representó una jornada de congregación para millones de venezolanos dentro y fuera del país.






