El histórico Miami Seaquarium cerró sus puertas el domingo tras operar por casi siete décadas. Fundado en 1955, el parque marino fue conocido internacionalmente por ser escenario de la serie de televisión “Flipper” y por sus espectáculos con delfines y orcas entrenadas.
Ubicado frente a la Bahía de Biscayne, el lugar se convirtió en un sitio emblemático para generaciones de visitantes, aunque durante años fue blanco de críticas por parte de grupos defensores de los derechos animales.
La clausura se produce después de que el condado Miami-Dade emitió un aviso de desalojo a la empresa operadora, citando una acumulación de violaciones relacionadas con el bienestar animal y condiciones estructurales deficientes.
Informes de inspecciones federales documentaron fallas en las instalaciones, como estructuras en mal estado, lo que contribuyó a la decisión de finalizar el contrato de arrendamiento del predio costero. A lo largo del tiempo, manifestantes se apostaron regularmente frente al lugar para exigir mejores condiciones o la liberación de los animales.
El caso de la orca Lolita, que permaneció en una piscina poco profunda durante más de 50 años, fue uno de los puntos de mayor presión para el cierre del acuario. La orca falleció mientras se preparaba su traslado a un hábitat natural en el noroeste del Pacífico.
Tras el cierre, ya se contempla un proyecto de renovación para el predio que incluirá un nuevo acuario sin mamíferos marinos, además de un centro de investigación, tiendas, restaurantes y un malecón público con acceso directo a la bahía.






