La tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos comenzó este lunes en Niza, Francia, con el llamado a convertir compromisos internacionales en medidas tangibles para proteger el océano. En la inauguración, el presidente francés Emmanuel Macron pidió a los países adoptar acciones efectivas frente a la pérdida de biodiversidad y los impactos climáticos.
Uno de los temas centrales es la ratificación del Tratado de Alta Mar, adoptado en 2023, que permitiría crear áreas protegidas en aguas internacionales, las cuales representan dos tercios del océano. Hasta el momento, 32 países han ratificado el acuerdo, de los 60 requeridos para su entrada en vigor.
El evento reúne a delegaciones oficiales, líderes científicos y representantes de la industria marina. Aunque algunas naciones como Francia y Corea del Sur han mostrado respaldo al tratado, varias potencias oceánicas aún no lo han ratificado. Las organizaciones ambientales advierten sobre la diferencia entre los compromisos formales y la protección efectiva.
Un informe reciente del Fondo Mundial para la Naturaleza señaló que, aunque más del 11% del área marina de Europa está designada como protegida, solo el 2% cuenta con planes de gestión activos. En el caso francés, solo una fracción mínima de sus aguas está libre de pesca industrial, según datos de Oceana.
Durante la conferencia se abordarán temas como financiamiento azul, pesca sostenible, contaminación por plásticos y minería submarina. El encuentro concluirá con la presentación del Plan de Acción Oceánica de Niza, una declaración de compromisos que será enviada a Naciones Unidas en julio.
El evento también ha puesto atención en casos como el del Parque Nacional Port-Cros, en el Mediterráneo, donde las medidas de conservación aplicadas desde 1963 han mostrado resultados positivos. Sin embargo, organizaciones como Greenpeace señalan que, en general, la falta de aplicación efectiva y la resistencia de sectores industriales continúan limitando el alcance de las áreas marinas protegidas.






