Inicio INTERNACIONAL ¿Qué sigue entre Estados Unidos y China? Una tregua frágil

¿Qué sigue entre Estados Unidos y China? Una tregua frágil

La reciente decisión del presidente estadounidense Donald Trump de reducir temporalmente los aranceles del 145% al 30% sobre productos chinos —como parte de un acuerdo alcanzado en Suiza— representa una pequeña victoria diplomática en medio de una guerra comercial cada vez más impredecible. A cambio, China también redujo sus aranceles de represalia del 125% al 10%. Sin embargo, aunque la medida ha sido celebrada en los mercados financieros, el ambiente sigue siendo de cautela.

Trump no cede: el arancel del 10% es su “nuevo normal”

Para Trump, el 10% de aranceles parece ser el nuevo punto de partida en cualquier negociación comercial. Lo ha aplicado en acuerdos recientes con el Reino Unido y lo mantiene como base para futuras tarifas, incluidas las impuestas a China. Incluso sectores como el automotriz, el acero, el aluminio y próximamente los medicamentos, enfrentan tasas del 25% o más.

Además, el presidente ha dado señales de querer usar los ingresos por aranceles como forma de financiar recortes de impuestos internos, lo que sugiere que estos gravámenes llegaron para quedarse.

Realismo tras la tensión: ¿un punto de inflexión?

Taisu Zhang, académico de Yale, señala que el conflicto ha servido para que ambos países reconozcan sus límites reales. Mientras Estados Unidos subraya su peso como mercado consumidor, China presume su capacidad de resistencia ante presiones externas. Para Zhang, este nuevo “realismo” puede facilitar acuerdos más sólidos. Al final, China quiere consumir más y EE.UU. quiere producir más.

La bolsa reacciona… pero no es suficiente

El índice S&P 500 subió un 3,3% tras el anuncio de la reducción arancelaria, lo que da señales de aprobación desde los mercados. Sin embargo, esta respuesta también evidencia la volatilidad que generan las decisiones impulsivas de la Casa Blanca. A corto plazo, puede haber alivio; a largo plazo, la confianza empresarial sigue en entredicho.

El “efecto látigo”: del desabasto a la saturación

Uno de los efectos colaterales de esta tregua es el “efecto látigo”. Con los aranceles altos, muchas empresas frenaron sus envíos a Estados Unidos, lo que generó temores de escasez. Ahora, con la reducción, podría haber una avalancha de productos que saturen los puertos, aumenten los costos de transporte y generen caos logístico. “Van a apresurar la mayor cantidad posible de pedidos en estos 90 días”, advirtió Michael Starr, ejecutivo de la firma Zencargo.

¿Y después de los 90 días?

La gran pregunta es qué pasará una vez que termine este periodo de gracia. Expertos como Justin Wolfers, economista de la Universidad de Michigan, advierten que, aunque este acuerdo puede parecer una buena señal, no hay garantías. El historial reciente de Trump —incluidas amenazas a Canadá y Groenlandia, o ideas como imponer un 100% de arancel a películas extranjeras— no invita al optimismo.

Impacto en el empleo y la inversión

Los cambios constantes en la política comercial están afectando la planificación de las empresas. Muchos negocios ya hicieron ajustes pensando en un arancel del 145%, y no están dispuestos a cambiarlos de nuevo por una política que podría revertirse pronto. Según Kevin Rinz, del Washington Center for Equitable Growth, esta incertidumbre podría frenar contrataciones y expandirse como una posible recesión si los aranceles no se estabilizan.

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