¿La justicia mexicana definida por TikToks?

Hoy en México estamos siendo testigos de un momento inédito. Por primera vez, elegiremos a jueces y magistrados por voto popular. Complejo, controversial, cuestionado, intrigante. Podríamos usar muchos adjetivos para describir este hito. Sin embargo, más allá de tomar una postura, vale la pena hacernos las preguntas pertinentes para participar en este proceso con los ojos bien abiertos.

Una de las preguntas más relevantes que surgen ante el escenario de la elección popular de jueces y magistrados, es ¿qué implicaciones tiene que las campañas de los candidatos sean mayormente a través de redes sociales, el terreno donde hoy se juega buena parte de la conversación pública? ¿Qué potenciales riesgos y beneficios conlleva? La competencia por puestos judiciales será contendida en hilos de X, filtros de Instagram, videos de TikTok y transmisiones en vivo. En un país con más de 100 millones de personas conectadas a redes sociales y un sistema de justicia con tantos defectos, esta pregunta no es marginal, es estructural. ¿Qué implica elegir qué tipo de justicia queremos con un algoritmo de por medio?

Primero, algunos posibles riesgos. En redes se viraliza lo breve, lo emocional, lo chistoso, lo visual. En ese sentido, es lógico que el contenido que los candidatos a jueces y magistrados compartan en redes sociales cumpla con estas características. Eso podría dejar de lado la conversación sobre el mérito, la trayectoria, y el conocimiento, y más bien enfatizarse la habilidad comunicativa y el carisma digital. Aquí tocaría preguntarse, ¿qué tipo de características evaluaremos en los contendientes para jueces?

En esa misma línea, el hecho de que las campañas sean mayormente a través de redes sociales pudiera generar el efecto de que los candidatos prometan cosas como “cero impunidad” o “pena máxima”, aspectos que suenen bien en un video corto, pero que pudieran no adscribirse del todo a los principios del derecho. Además, la lógica de las campañas en redes provoca que los jueces deban convertirse en creadores de contenido para aumentar sus probabilidades de ser elegidos. En ese sentido, ¿podemos confiar en la imparcialidad de un juez cuya legitimidad se construyó a partir de sus afirmaciones y promesas en redes sociales siguiendo una lógica de aprobación instantánea?

Existen también los riesgos intrínsecos de las campañas en redes sociales, como la desinformación, y el piso desigual, en el sentido de que quienes más dinero tienen, son aquellos que, seguramente, tendrán campañas más exitosas en redes sociales. Además de que las redes permiten segmentar audiencias, pagar publicidad dirigida y difundir mensajes con poca o nula transparencia.

Sin embargo, no podemos dejar de lado los posibles beneficios que pudiera tener que las campañas de las elecciones judiciales se den mayormente en redes sociales. En primera instancia, esta modalidad permite mayor cercanía de la población con los candidatos a juzgadores, con sus perfiles y trayectoria. Además, las redes habilitan espacios de interacción directa con la ciudadanía, lo cual pudiera resultar beneficioso para que las personas juzgadoras puedan responder mejor ante las diferentes realidades y problemas que se viven en el país.

Otro posible beneficio es que, al ser un tema de conversación en redes sociales, los ciudadanos podrán familiarizase más sobre temas legales y jurídicos, teniendo así este proceso una veta educativa. Finalmente, las redes sociales podrían reducir las barreras de acceso a los aspirantes que podrían no tener demasiados recursos para generar una campaña a través de otro tipo de medios.

En conclusión, que las campañas para la elección de personas juzgadoras estén siendo mayormente en redes sociales tiene potenciales riesgos y beneficios que vale la pena examinar. Hay muchas

preguntas que debemos hacernos como ciudadanos ante el proceso del que estamos siendo testigos y del que formaremos parte, por primera vez, este año. Las respuestas pueden no ser definitivas. Las primeras elecciones del Poder Judicial en junio servirán también para comenzar a observar, ya de manera concreta, los pros y contras de este nuevo sistema. Seguirá continuar informándonos y reflexionando sobre aspectos relevantes.

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