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Aumentan los precios de ropa y calzado en Estados Unidos: ¿una nueva guerra comercial textil?

Este otoño, vestir a los niños para el regreso a clases podría costar mucho más de lo habitual para las familias estadounidenses. El motivo: una nueva ola de aranceles comerciales impulsada por el expresidente y actual candidato presidencial Donald Trump, que impactará directamente a los principales exportadores de ropa y calzado del mundo, especialmente en Asia.

Suben los aranceles, suben los precios

La Asociación Americana de Ropa y Calzado (AAFA) advirtió que casi el 97% de la ropa y el calzado vendidos en Estados Unidos son productos importados, mayormente de países como China, Vietnam, Camboya, Indonesia y Bangladesh. Con los nuevos aranceles, los costos de importación podrían dispararse entre un 32% y un 60%, dependiendo del país de origen.

Esto podría traducirse en aumentos de precios significativos para los consumidores. Según la FDRA (Distribuidores y Minoristas de Calzado de América), unas zapatillas deportivas hechas en Vietnam que hoy cuestan $155 podrían venderse hasta en $220. Un par de zapatos para niños que actualmente cuesta $26 podría llegar a $41.

Si se permite que estos aranceles persistan, en última instancia, llegarán al consumidor

Steve Lamar, presidente de la AAFA

¿Quiénes pagan más? Las familias de bajos ingresos

De acuerdo con Matt Priest, presidente de la FDRA, el impacto será más duro para los sectores de bajos ingresos, que suelen comprar en tiendas con precios accesibles y dependen de marcas económicas para vestir a sus hijos. También indicó que ya se ha observado una caída en las ventas de calzado desde que se anunció el regreso de Trump a la Casa Blanca.

Están nerviosos. Simplemente no tienen la resistencia para absorber precios más altos, especialmente cuando son infligidos por el gobierno de Estados Unidos

Las marcas en la mira

Empresas como Nike, Gap Inc., Levi’s, Lululemon, Vans, The North Face y Timberland dependen en gran medida de la fabricación asiática. Muchas ya habían comenzado a diversificar su producción fuera de China tras la primera ronda de aranceles en 2018. Sin embargo, los nuevos impuestos ahora afectan también a países como Vietnam, Camboya, Sri Lanka, India, Bangladesh e Indonesia, dejando pocas opciones viables.

Steve Madden, por ejemplo, anunció que reduciría sus importaciones desde China hasta en un 45%, buscando nuevos socios en México, Brasil y otros países.

¿Volver a fabricar en EE.UU.? Poco probable (y muy caro)

El regreso de la manufactura textil al territorio estadounidense suena bien en teoría, pero la realidad es otra. El país no cuenta con suficiente mano de obra capacitada, y además carece de los más de 70 materiales necesarios para fabricar un par de zapatos moderno.

Actualmente, sólo 85,000 personas trabajan en la industria de confección en EE.UU., frente a más de 139,000 hace una década. Para ponerlo en perspectiva: Sri Lanka, con una población mucho menor, emplea cuatro veces más personas en ese sector.

Una industria que no conocía la inflación

Durante las últimas tres décadas, el precio de la ropa en EE.UU. se mantuvo sorprendentemente estable, gracias a acuerdos de libre comercio, producción extranjera barata y una fuerte competencia entre minoristas como Zara, H&M y Forever 21. Pero esta nueva política fiscal podría romper esa racha.

El banco británico Barclays advirtió que las empresas más afectadas serán aquellas con alta dependencia asiática, poco poder de negociación con proveedores y márgenes de ganancia reducidos. Entre las marcas vulnerables están Urban Outfitters, American Eagle y Gap Inc..
Por otro lado, podrían salir ganando marcas con producción diversificada o fuerte presencia en el mercado de descuento, como Burlington, T.J. Maxx, Marshalls y Ralph Lauren.

ThredUp celebra: menos fast fashion, más sostenibilidad

Una de las pocas voces a favor de la medida ha sido ThredUp, plataforma de ropa de segunda mano, que celebró la eliminación de una exención fiscal que permitía la entrada diaria de millones de productos de bajo costo sin impuestos.

Esto impactará directamente el modelo de negocio que alimenta la sobreproducción y la degradación ambiental

¿Y ahora qué?

Mientras el plan arancelario entra en vigor esta misma semana, expertos advierten que los consumidores serán los verdaderos afectados, enfrentando aumentos de precios en un sector que hasta ahora había sido inmune a la inflación.

¿Involucrará la nueva ‘Edad de Oro’ tejer nuestras propias prendas interiores, así como ensamblar nuestros teléfonos celulares?”, ironizó la economista Mary E. Lovely, del Instituto Peterson de Economía Internacional

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