Los aranceles del 25% impuestos por el expresidente Donald Trump a las importaciones de acero y aluminio han vuelto a entrar en vigor, y su impacto podría sentirse en múltiples industrias clave de Estados Unidos.
Desde la construcción hasta la fabricación de automóviles, electrodomésticos y bebidas enlatadas, el aumento de costos podría afectar tanto a los fabricantes como a los consumidores.
Construcción: costos en aumento y proyectos en riesgo
La industria de la construcción, que consume aproximadamente un tercio del acero importado en EE.UU., es una de las más vulnerables a estos aranceles. Contratistas como Annie Mecias-Murphy, de JA&M en Florida, han tratado de asegurar precios antes de la entrada en vigor de los impuestos.
Sin embargo, el encarecimiento del acero y el aluminio podría frenar proyectos a gran escala, especialmente en un contexto donde ya se enfrentan altos costos de mano de obra y materiales.
Automóviles: precios más altos en el horizonte
Fabricantes como Ford, General Motors y Stellantis dependen mayormente del acero y aluminio de producción nacional, lo que reduce su impacto inmediato.
Sin embargo, los aranceles pueden elevar el costo de producción y, en consecuencia, el precio de los vehículos. Tesla, por su parte, ya anticipó afectaciones en su rentabilidad debido a la incertidumbre en torno a estos impuestos.
Actualmente, el precio promedio de un auto nuevo en EE.UU. supera los $48,000, según Kelley Blue Book, y cualquier incremento adicional podría hacer que los consumidores duden más antes de comprar.
Electrodomésticos: encarecimiento de productos esenciales
Las empresas que fabrican microondas, lavavajillas y cafeteras también están evaluando estrategias para lidiar con el aumento de costos. Aunque compañías como Whirlpool han asegurado contratos a largo plazo para sus materias primas, tiendas minoristas ya han recibido avisos de fabricantes sobre incrementos de precios de hasta el 15% en algunos electrodomésticos.
“Los clientes aún comprarían productos de buena calidad, pero podrían pensarlo dos veces antes de hacerlo”, dijo Richie Palmero, comprador de pequeños electrodomésticos de la tienda Abt en Illinois.
Latas de aluminio y acero: más costos para bebidas y alimentos
Las latas de sopa, refrescos y cerveza están en la mira de estos aranceles. La Asociación de Cerveceros estima que el 10% de las latas en EE.UU. provienen de aluminio canadiense, lo que podría incrementar los costos para los pequeños cerveceros. Sin embargo, compañías como Molson Coors han cambiado su producción y ahora obtienen casi todo su aluminio de fuentes nacionales.
Por su parte, Coca-Cola ha señalado que, si el aluminio se vuelve demasiado caro, considerará alternativas como botellas de plástico.
Aviación: presión sobre la industria aeroespacial
Los aviones dependen de una combinación de acero y aluminio en diversas partes, desde las alas hasta los trenes de aterrizaje. La Asociación de Industrias Aeroespaciales ha expresado su preocupación por el impacto de los aranceles en la seguridad nacional y en la ya frágil cadena de suministro del sector.
Conclusión: consumidores y fabricantes, los más afectados
Desde la construcción hasta la industria automotriz y el sector de bienes de consumo, los aranceles al acero y aluminio están ejerciendo presión sobre múltiples sectores de la economía estadounidense. Mientras las empresas buscan estrategias para mitigar los costos, los consumidores podrían enfrentar precios más altos en productos esenciales del día a día.






