Miles de empleados federales en Estados Unidos enfrentan un plazo establecido por Elon Musk, jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), para detallar sus logros recientes o arriesgarse a perder sus empleos.
La medida ha generado resistencia en agencias clave como el FBI, el Departamento de Estado, Seguridad Nacional y el Pentágono, cuyos directivos han instado a los trabajadores a ignorar la orden. Legisladores de ambos partidos cuestionan la legalidad de la exigencia, mientras que sindicatos advierten sobre posibles demandas.
Durante el fin de semana, Trump respaldó la iniciativa y pidió a Musk ser más estricto en la reducción de gastos gubernamentales. En respuesta, Musk aseguró que su solicitud busca detectar posibles fraudes en la administración pública.
Sin embargo, hasta ahora no ha presentado pruebas que respalden sus afirmaciones.
Algunas agencias han dado instrucciones contradictorias a sus empleados, mientras que otras han optado por responder en nombre de sus trabajadores.
La incertidumbre ha generado preocupación entre los empleados federales, muchos de los cuales han sido despedidos o han recibido ofertas de renuncia en las últimas semanas.
La cifra exacta de recortes no ha sido confirmada, pero se estima que cientos de miles de trabajadores han sido afectados desde el inicio del segundo mandato de Trump. Se espera que más despidos y licencias ocurran en los próximos días.





