En medio de la incertidumbre que genera el inicio del segundo mandato presidencial de Donald Trump, familias inmigrantes en Estados Unidos están tomando medidas legales para proteger a sus hijos en caso de deportación.
En Miami, Nora Sandigo, una ciudadana estadounidense nacida en Nicaragua, reunió a padres inmigrantes en su hogar para firmar documentos que la designan como tutora legal de sus hijos menores.
Durante la reunión, Sandigo compartió recomendaciones como llevar siempre consigo documentos importantes, memorizar su número de teléfono y preparar a los niños ante posibles visitas de agentes de inmigración.
En Chicago, el temor se ha intensificado tras reportes de posibles operativos de deportación que inicialmente habían sido programados en esta ciudad, pero que podrían ser reprogramados debido a la filtración de información.
Líderes locales, como el sacerdote Homero Sánchez, han percibido un aumento en la preocupación entre sus feligreses, quienes buscan planes de contingencia ante la posibilidad de ser detenidos. Chicago, que es considerada una ciudad santuario desde la década de 1980, ha reforzado sus políticas para proteger a los inmigrantes, a pesar de las críticas de la administración de Trump.
Por su parte, el cardenal Blase Cupich expresó desde la Ciudad de México su rechazo a las acciones de inmigración dirigidas contra Chicago, señalando que afectan profundamente a la comunidad.
Mientras tanto, el gobierno federal podría ampliar su enfoque de deportaciones para incluir no solo a quienes tienen antecedentes criminales, como se hacía bajo la administración de Biden, sino también a otros inmigrantes que residen en el país sin autorización legal.






