La Estrategia: La larga mano de Israel

La detonación simultánea de al menos mil beepers encriptados en Líbano ha dejado al mundo perplejo.

Nadie hasta ahora se ha acreditado este ataque a militantes de Hezbollah, que ha dejado más de mil heridos; se habla de al menos 170 en estado muy crítico, por lo que la cifra de muertos todavía no es exacta.

¿Quién es el responsable?

Muy probablemente ha sido una operación conjunta de varias agencias de seguridad e inteligencia del gobierno de Israel, principalmente el Mossad y la súper secreta Unidad 8200, responsable de operaciones clandestinas, contrainteligencia y ciberoperaciones. Esta unidad opera con jóvenes entre 18 y 21 años y selecciona a los más brillantes para su servicio. La Unidad 8200 es el equivalente a la NSA norteamericana. Esta unidad detectó y advirtió sobre el ataque de Hamas en octubre de 2023. Las advertencias del comandante de la unidad, general Yossi Sariel, fueron descartadas (a principios de septiembre, Sariel renunció al mando de la unidad).

¿Cómo lo lograron?

Hezbollah, por órdenes de su líder Hassan Nasrallah, empezó a desechar el uso de teléfonos celulares por la facilidad de geolocalización por parte de Israel. El uso de radio de onda corta también es fácil de detectar y escuchar. Para evitar esto, se empezó a usar el mandar mensajes en beepers, que permite enviar mensajes sin dejar rastro o geolocalización. Hace 8 meses hicieron un pedido por una nueva generación de beepers encriptados para sustituir los que venían operando. Estos nuevos beepers, encriptados y más seguros, se empezaron a distribuir entre sus miembros en febrero de este año.

Una teoría apunta a que los servicios de inteligencia de Israel detectaron el pedido. Entonces, diseñaron una operación muy ambiciosa y de largo alcance: comisionar a la Unidad 8200 para modificar las pilas alcalinas con una parte de explosivos (estiman 20 gramos) llamado PETN (tetranitrato de pentaeritritol), un nitrato orgánico que se usa en demoliciones y de muy alta velocidad, además de insertar un malware que permitiera mandar una señal a todos estos aparatos simultáneamente para detonarlos.

Esto significa que los servicios de inteligencia de Israel lograron detectar este pedido, acceder a los beepers y sabotearlos para, meses después, en un solo día, a las 15:30 horas, detonarlos remotamente, matando e hiriendo a los militantes de Hezbollah, pero también a víctimas inocentes que no debieron resultar muertas o heridas en esta operación. Hoy, los hospitales de Beirut están rebasados por el número de heridos que provocó esta operación.

El término militar para las víctimas inocentes es “Daños Colaterales”.

“Daños” que no son aceptables bajo ninguna circunstancia, y muchos de ellos hoy están heridos o mutilados por esta operación en contra de los enemigos del pueblo de Israel.

Israel tiene un largo historial de operaciones clandestinas. Si algo les ha caracterizado es no olvidar y nunca perdonar a sus enemigos.

Cazaron y mataron a nazis responsables de la Solución Final, capturaron a Adolf Eichmann y lo llevaron a juicio en Israel, se robaron los planos y el plutonio norteamericano para hacer su propia bomba atómica, y estuvieron a punto de usarla cuando perdían la guerra contra el frente árabe. Mataron a los terroristas responsables de la matanza en las Olimpiadas de Múnich, fueron a Uganda a rescatar a sus conciudadanos en una operación que parecía imposible. Hay un largo etcétera sobre cómo llega y golpea la larga mano del pueblo de Israel. Líbano, Beirut y, sobre todo, Hezbollah padecen de su alcance.

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