¿Extrema Derecha en Francia?

Durante las últimas semanas, los medios globalistas se dedicaron a hablar de aquello que han venido a denominar como el avance de “la extrema derecha en Francia”.

Ante el escenario natural, desde el esquema que subsiste como parte de ese mosaico bizantino y cada vez más autofragmentario que es la Comunidad Económica Europea, llama la atención como lo que ocurre allá puede llegar a convertirse en una especie de grito de alarma para el resto de los países de aquel organismo supranacional desde la cantaleta ideologizada de una pequeña élite identificada con la extrema izquierda que de manera dictatorial pretende imponer su capricho desde Bruselas, sin atender la realidad ni las necesidades graves que sus países miembros enfrentan desde su inmediatez.

Lo anterior se ha venido palpando desde los estragos de las políticas públicas impuestas por Emmanuel Macron como permitir la violencia y la inmigración desmesurada durante su mandato; caracterizado por quema de iglesias y ataques contra sacerdotes y ciudadanos por extremistas mahometanos que han sido acogidos  irresponsablemente—al grado de situarse por encima de la libertad y derechos de los ciudadanos franceses en general—al igual que la elevación de edad para acceder a la jubilación, que ocasionó estragos y protestas públicas en Paris.

Frente al temor de perder el poder, Macron convocó a una coalición desesperada de partidos socialistas y de extrema izquierda (que sí existe) que vino a denominar como “Nuevo Frente Popular” para enfrentarse a Marine Le Pen y su Partido de Centro-Derecha que es la Agrupación Nacional con el joven Jordan Bardella como candidato.

Al darse los resultados en favor de la nueva agrupación de extrema izquierda—a la que ningún medio parece tipificar como tal—los gobiernistas se concentraron para celebrar como si se tratara de un triunfo absoluto. Entre aquellos llamó la atención un joven parisino a quien se cuestionó la razón de su voto, y su respuesta dejó perplejo al entrevistador: “Creo que el triunfo de la izquierda es de gente con mente abierta, que quiere compartir con otras culturas. Del otro lado, la derecha está más enfocada en la gente francesa”.

Esta respuesta sería explicable en un extranjero viviendo de gorra en una de las naciones de la Comunidad Europea, pero es incoherente en un ciudadano de aquel país si partimos de la lógica de que las naciones deben velar primero por el bienestar y seguridad de sus  ciudadanos por encima de intereses ajenos.

Sin embargo, la realidad es que el partido de Le Pen terminó como el más votado en primera y segunda vuelta con más de 10 Millones de votos, aunque Macron repita como Jefe de Estado gracias al curioso sistema electoral Francés.

Aún así, Bardellar reivindica que han subido de apoyos desde 2022 pues pasaron de 89 a cerca de 160 escaños, por lo que aunque la prensa globalista repita que Le Pen ha perdido las elecciones, tal parece que en realidad las ha ganado aunque no pueda Gobernar.

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