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A poco más de un mes de su asunción, el presidente argentino Javier Milei enfrenta la primera gran huelga general de su mandato. Organizada por la Confederación General del Trabajo (CGT) y respaldada por otras centrales sindicales, la protesta responde a las reformas económicas y laborales propuestas por Milei que, según los sindicatos, limitan los derechos de los trabajadores y reducen los beneficios de los gremios.
La huelga, que incluye una movilización masiva, cuenta con el apoyo de organizaciones sociales y partidos políticos opositores. La movilización se centra en rechazar un decreto presidencial que modifica la legislación laboral y un proyecto de ley que propone reformas en diversos ámbitos, incluyendo una reducción del gasto público.
La huelga general se desarrolla con distintos niveles de impacto en la capital argentina, donde muchos comercios siguen funcionando normalmente. Sin embargo, el paro ha afectado al transporte público, que operará con horario restringido para facilitar la movilización de los manifestantes en Buenos Aires.
La protesta también ha causado la cancelación de cientos de vuelos de Aerolíneas Argentinas, afectando a miles de pasajeros. El gobierno de Milei califica la huelga como un acto político y acusa a los organizadores de resistirse al cambio.
El decreto en cuestión busca derogar o modificar más de 300 leyes para desregular la economía y restringe el derecho a huelga en servicios esenciales, modificando también las normativas de indemnización laboral






