Nadie se salva en Salvatierra

No se enfriaba todavía el discurso del presidente López donde desestimaba a los jóvenes masacrados en Celaya, injuriándolos con que habían sido asesinados por comprar drogas—hecho que fue desestimado tanto por los familiares de los muertos como por las autoridades locales—cuando el tablero nacional volvió a mancharse de sangre y de vergüenza: la noticia de una nueva masacre ocurrida en Salvatierra, Guanajuato, en donde se registra oficialmente la muerte de al menos 16 personas y 15 heridos de gravedad.

El drama por lo ocurrido queda dibujado por lo absurdo de los hechos tanto como por la alegría de quienes momentos antes subieron a redes sociales una fotografía grupal donde las sonrisas, la jovialidad y el ambiente eran la estampa típica de una Posada, sin saber que a los pocos minutos la muerte se haría presente para borrarlo todo de golpe.

Se sabe que un grupo de personas ajenas intentaron de meterse a la fiesta navideña pero fueron rechazados por los presentes, y estos volvieron acompañados de sicarios que desataron una masacre sin sentido.

La noticia corrió pronto, como la sangre derramada. Las autoridades policiales y estatales se hicieron presentes lo más pronto posible para rescatar y brindar los primeros auxilios a los sobrevivientes mientras dos automóviles y dos motocicletas eran quemadas en el lugar, como firma de despedida, por los asesinos.

Los Peritos retiraron de la escena cerca de 200 casquillos de varias armas largas de diferentes calibres.

Curiosamente, durante este sexenio la violencia se ha disparó como nunca en Guanajuato que desde el 2018 es escenario de disputas territoriales entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y grupos locales que cuentan con apoyo del Cártel de Sinaloa, según informes del Departamento de Estado norteamericano y de la DEA.

En solo cuatro días Guanajuato suma 40 homicidios, convirtiéndose en uno de los Estados del país con peores cifras, lo cual fue aprovechado por López para fustigar desde su “mañanera” al Gobierno de la Entidad, de extracción panista, exigiéndole la renuncia del Fiscal: cosa que no ha hecho con los fiscales de entidades más violentas como Colima, Guerrero, Michoacán, Zacatecas, Tamaulipas, Veracruz, Edomex, Ciudad de México y Oaxaca, donde gobierna MORENA.

Sin duda y para desgracia de todos, será una triste y roja Navidad no solo para las víctimas y parientes de las víctimas en Guanajuato sino también para los sobrevivientes del huracán Otis en Guerrero, abandonados a su suerte por el Gobierno Federal, al igual que el resto del país.

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