Alrededor de 300 personas murieron la semana pasada en un ataque aéreo ruso contra un teatro de Mariúpol que se empleaba como refugio, informó el gobierno ucraniano.
Se trata del ataque contra civiles más mortifero del que se tenga registro en lo que va de la guerra iniciada por Rusia en Ucrania.
En Mariúpol, el ataque contra el teatro avivó las afirmaciones de que Moscú está cometiendo crímenes de guerra al asesinar a civiles.
Por días, el gobierno de la ciudad no pudo ofrecer una cifra de fallecidos por el bombardeo contra el Teatro Dramático de Mariúpol, donde se refugiaban cientos de personas.
En el exterior del edificio se había escrito en ruso la palabra “NIÑOS”, en letras blancas de gran tamaño para ser visible desde el cielo.
Cambio de objetivos territoriales
Estados Unidos indicó que las fuerzas rusas parecen haber detenido su ofensiva terrestre para tomar la capital de Ucrania, Kiev, y concentrarse más en la lucha por el control de la región de Donbás en el sureste del país.
El coronel general Sergei Rudskoi, subjefe del Estado Mayor ruso, dijo que el objetivo principal de la primera etapa de la operación ha “sido cumplido en general”, lo que permite a las fuerzas rusas enfocarse en “el objetivo principal, la liberación de Donbás”.
El aparente cambio de objetivos de Moscú podría revelar una posible estrategia de salida por parte de Rusia, que se ha enfrentado con resistencia y pérdidas más serias que las previstas.
Donbás es una región en el este de Ucrania cuya población habla en su mayoría ruso, en que los separatistas apoyados por Rusia han combatido con las fuerzas ucranianas desde 2014.
Con información de AP






