Mucho se ha hablado de la tragedia ocurrida en el estadio Corregidora entre las “aficiones” del Querétaro y Atlas, sucesos condenables y que no tienen cabida en ningún deporte.
Los reglamentos de la FIFA sobre seguridad en los estadios, la Femexfut en su Reglamento de Seguridad para Partidos Oficiales y el Reglamento de Sanciones son muy claros en cuanto a las medidas de seguridad que se deben tomar y los puntos que se deben analizar para que no ocurran incidentes violentos entre otras previsiones.
La falta de rigor en la aplicación de estas medidas, la no atención a todas las observaciones y la falta de capacidad del equipo de seguridad local tanto privado como público contribuyeron a esta tragedia.
En Reino Unido, las rivalidades entre equipos son legendarias así como las peleas entre los aficionados de los equipos, Hooligans es el termino para estos personajes.
Por ello la planeación de cada partido es una operación que involucra al municipio, los clubes, la policía, los servicios de emergencia, el estadio y en ocasiones policías y servicios de inteligencia extranjeros.
Cada partido requiere un certificado de seguridad que emiten el grupo de seguridad local conformado por los miembros antes mencionados. Si alguno de los miembros considera que no esta en condiciones de prestar el servicio o que no tiene la capacidad para hacerlo, la junta debe analizar como subsanar esta falta y si al hacerlo se puede dar la autorización para que se efectué el juego.
Los partidos se analizan en varias categorías
- A Partido de bajo riesgo con mínima o nula presencia policial, solo fuera del estadio
- B Riesgo medio
- C Con posibilidades de riesgo
- C+ Partidos con muy altas posibilidades de riesgo
Estos niveles se evalúan por un sistema de puntos en donde se ponderan el número de asistentes al estadio y alrededores, la rivalidad entre planteles, la inteligencia recolectada (Facebook, Twitter, declaraciones de las porras, etc…) esto da una primera recomendación.
La recomendación permite evaluar el número de policías que se van a necesitar y el tipo de equipo y capacidades que se van a requerir no hay un número especifico y solo la matriz de riesgos que elaboran determina a los elementos que van a comisionar para el partido.
Se monta un centro de control para el evento donde la policía y el responsable de la seguridad en el estadio trabajan en coordinación y ambos determinan las acciones a seguir.
La regla es que por cada 250 aficionados debe haber un guardia de seguridad dentro del estadio como mínimo.
Se les exige a los clubes tener protocolos para cualquier incidente y que demuestren su competencia para poder manejarlo, esto va desde un simple borracho en la cancha hasta amenazas de bomba y terrorismo, cada estadio y equipo de seguridad debe tener un protocolo y debe ser capaz de implementarlo eficientemente.
La coordinación con los equipos de emergencia en primordial, si por alguna razón estos servicios no están en capacidad de atender cualquier escenario, y aunque la policía si tenga los elementos para hacerlo, el partido no se juega. Si no hay suficientes ambulancias y personal médico para hacer frente a una emergencia no hay partido.
En algunos partidos se escoltan a los visitantes desde que llegan en sus autobuses o el aeropuerto hasta el estadio, se les asigna una escolta dentro del mismo y se responsabiliza a los líderes de las barras del buen comportamiento con amenaza de expulsión del estadio permanente, se pausa la salida de ambas porras y se vuelve a escoltar a los aficionados visitantes de regreso al aeropuerto o limites de la ciudad.
En partidos fuera del Reino unido la policía emite fichas y recomendaciones al país anfitrión para la sobrevigilancia de determinados aficionados o la negación de la visa a fin de evitar posibles incidentes. La cooperación e intercambio de inteligencia es común entre ciudades rivales deportivamente hablando.
La pregunta es: ¿Qué tanto se planeo el encuentro entre Gallos y Atlas?



