El Talibán colgó este sábado un cadáver de una grúa en la plaza principal de la ciudad de Herat, en el oeste de Afganistán.
La exhibición acrecentó el temor en los afganos de una vuelta a algunos de los antiguos y sanguinarios castigos talibanes.
Un testigo dijo que los insurgentes llevaron cuatro cadáveres a la plaza, tres de ellos fueron trasladados a otras para ser colgados allí.
Según Seddiqi, los talibanes anunciaron que los cuatro habían sido capturados participando en un secuestro y que la policía los mató.
No estuvo claro de inmediato si las cuatro personas fallecieron durante una balacera con las autoridades o después de su detención.
El mulá Nooruddin Turabi, uno de los fundadores del Talibán y el principal responsable de la aplicación e interpretación estricta de la ley islámica en su gobierno anterior, dijo esta semana que el movimiento conservador volverá a realizar ejecuciones y amputaciones.
Desde que los talibanes tomaron la capital afgana y se hicieron con el control del país, tanto los afganos como la comunidad internacional han estado pendientes de si repetirán su gobierno de mano dura de la etapa anterior.
Los líderes del grupo siguen aferrados a una visión del mundo profundamente conservadora, aunque hayan adoptado cambios tecnológicos.
Con información de AP






