La lava de una erupción volcánica en el archipiélago de Islas Canarias perdió velocidad el jueves, e hizo dudar si finalmente se extenderá por tierra y destruirá más viviendas en lugar de fluir hacia el mar.
Un enorme río de lava llegó a una llanura y frenó hasta desplazarse apenas a cuatro metros por hora cuando, el día previo, la velocidad alcanzó los 700 metros por hora.
Esto provocó que la colada de lava se volvió más gruesa al perder velocidad. y en algunos puntos alcanzaba los 15 metros.
Hasta este día, la lava cubría ya 166 hectáreas, y había destruido unas 350 casas.
El cambio de ritmo dio más tiempo a los vecinos de localidades en su camino para llevarse sus pertenencias. La Guardia Civil escoltaba el jueves por la mañana a varias personas a recoger objetos personales en sus viviendas de Todoque, cerca de la costa.
Las autoridades habían expresado su preocupación por la llegada de la lava al Océano Atlántico. El choque de la lava, que está a más de mil grados Celsius con el océano podría causar explosiones, aludes de tierra y nubes de gas tóxico, según los expertos.
La vida en el resto de la Palma, una isla de unos 35 kilómetros, apenas se afectó, y los turistas han seguido llegando para pasar vacaciones reservadas con antelación.
Con información de AP






