El papa Francisco demostró su solidaridad para con los habitantes de Aguililla, Michoacán, municipio azotado por el crimen organizado.
El papa dijo tener noticias de los grandes sufrimientos que padecen los pobladores, y aseguró que imploraba a Jesús, en su calidad del “príncipe de la paz” que conservara la paz de Dios en la zona de Tierra Caliente, Michoacán.
Llamó a los fieles católicos a confiar en Jesús y no temer a contrarrestar con amor, misericordia y perdón la violencia “que tiene origen en el maligno”.
Con información de Milenio y López Dóriga






