La ministra libanesa de Información renunció a su cargo, mientras el país gestionaba las consecuencias de una devastadora explosión que golpeó la capital y llevó a un nuevo nivel la indignación pública.
Al menos 160 personas murieron, casi 6 mil resultaron heridas y el paisaje costero Beirut quedó desfigurado, con cientos de edificios destruidos.
En su carta de dimisión, Manal Abdel-Samad dijo que los cambios seguían siendo “esquivos” y que lamentaba no haber cumplido las expectativas del pueblo libanés.
El desastre desencadenó protestas el sábado, en las que los manifestantes colocaron horcas en el centro de Beirut, y celebraron ahorcamientos simbólicos de efigies en cartón de autoridades libanesas.
El gobierno, respaldado por la poderosa milicia Hezbollah y sus aliados, anunció que entraría en suspensión de pagos de su deuda soberana
Desde entonces se encuentra en difíciles y divisivas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para pedir asistencia.
Con información de AP






