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Ucrania admite que el conflicto armado se encuentra en un punto muerto al convertirse en una guerra de posiciones tras 617 días de combates, algo que Rusia niega con el argumento de que seguirá empujando en los frentes hasta alcanzar sus objetivos.
La guerra “en estos momentos se está convirtiendo gradualmente en una guerra de posiciones (…)”, escribió el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Valeri Zaluzhni, en un artículo publicado junto a una entrevista en el medio británico The Economist.
Según el general, esto empezó a manifestarse en verano pasado. Esta situación, dijo, conduce a la prolongación de la guerra y “conlleva riesgos significativos tanto para las Fuerzas Armadas de Ucrania como para el Estado en su conjunto”.
“Además, es beneficioso para el enemigo, que está intentando por todos los medios reconstituir y aumentar su poderío militar”, alertó el comandante ucraniano.
Zaluzhni incluso llegó a comparar la actual situación con la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial. “Al igual que en la Primera Guerra Mundial, hemos alcanzado un nivel de tecnología que nos sitúa en un punto muerto”, afirmó.
Zaluzhni admite que ha subestimado a Rusia al creer que podría detener el ejército enemigo solo “desangrándolo”.
“Fue mi error. Rusia ha perdido al menos 150 mil soldados. En cualquier otro país este tipo de pérdidas hubieran detenido la guerra”.
Pero no en Rusia, donde la vida no vale nada y donde el presidente Vladímir Putin se guía por dos guerras mundiales, en las que perdió decenas de millones de personas, dijo.
Con información de EFE






