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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reveló que los guardias del centro de detención de Ciudad Juárez, donde murieron 40 migrantes en un incendio el pasado 27 de marzo, no tenían las llaves de la celda en el momento del siniestro.
La tragedia ocurrió cuando un grupo de migrantes detenidos inició un incendio en protesta, convirtiéndose en el peor desastre en la historia de la agencia de migración mexicana.
Las autoridades mexicanas han repatriado los cuerpos de 31 de las víctimas, en su mayoría centroamericanos.
El incendio comenzó en colchones dentro de la celda, y las imágenes de video de seguridad muestran a guardias saliendo de la sala sin intentar liberar a los migrantes detenidos. Aún no está claro quién tenía las llaves o si había más de un juego.
Cinco personas, incluidos tres funcionarios de migración, un guardia privado y un migrante venezolano presuntamente responsable de iniciar el fuego, están siendo procesadas por homicidio y lesiones, ya que 30 personas resultaron heridas en el incidente.
Las investigaciones en curso analizarán la cadena de responsabilidades y las irregularidades en las medidas de protección civil en caso de emergencia.
La repatriación de las víctimas comenzó con un colombiano, seguido de siete salvadoreños, 17 guatemaltecos y seis hondureños. Aviones de la Fuerza Aérea mexicana trasladaron los féretros a Guatemala y Honduras, mientras que el canciller guatemalteco, Mario Búcaro, y el vicecónsul de Honduras en México, Darwin Medina, acompañaron a los familiares de las víctimas en los trámites.
Hasta ahora, se han repatriado 31 cuerpos de los fallecidos en el incendio, según un comunicado de la agencia migratoria mexicana emitido el martes por la tarde.






