Diez mineros permanecían atrapados el jueves en una mina de carbón mientras varios cientos de agentes militares y civiles intensificaban las labores de rescate y se esperaba el arribo de un grupo de buzos que se sumará a las tareas de búsqueda.
Entre las personas que participan en las labores de rescate está Alfredo Torres, primo de uno de los mineros atrapados y que el miércoles se incorporó como voluntario al equipo.
Ataviado con un casco plástico y con su ropa y botas llenas de barro, Torres relató que a la tarde del miércoles comenzaron a utilizar pequeñas bombas para sacar el agua de los pozos y poder ingresar a buscar a los mineros, tarea que se ha hecho muy complicada debido a que los pozos siguen inundados después de varias horas de extracción de agua.
“No puede entrar nadie. Tenemos que tratar primero de bombear toda el agua, sacarla, para que puedan entrar… a rescatar a los compañeros”, dijo el voluntario a la prensa y agregó que hasta el momento no han logrado comunicarse con los mineros ni escuchar algún ruido que les pueda dar una señal de dónde se encuentran o si están con vida.
Los mineros quedaron atrapados en un socavón del municipio de Sabinas, en el estado norteño de Coahuila, que se derrumbó la tarde del miércoles cuando los hombres se toparon con un área contigua llena de agua que al venirse abajo provocó la inundación de tres pozos.
Desde las afueras de la mina el obispo de la diócesis de la localidad norteña de Piedras Negras, Alonso Garza, se quejó de las malas condiciones en las que laboran los mineros y solicitó a las autoridades y empresarios “condiciones dignas de seguridad” para los trabajadores. “Cada vez que sucede una desgracia se dice ‘ahora sí’ y lamentablemente pues ahora no”, agregó.
Con información de AP






