La tragedia que cobró la vida de 19 niños y dos profesores en Uvalde, Texas, ha conmovido al mundo. Una población de menos de 16 mil habitantes hoy está de luto, las voces que piden un mayor control de las armas que se venden en este país, una vez más, exigen se tomen medidas al respecto. Los incidentes con armas de fuego y tiradores activos no se han detenido, por el contrario, los incidentes con armas aumentaron desde esta tragedia.
La inacción de la policía en este incidente pese ha la existencia de protocolos de actuación establecidos para estos escenarios, los errores de comando y control, así como las fallas en la operación de rescate serán objeto de investigaciones por autoridades federales y estatales. Fallas que debieron evitarse ya que esta población no era ajena a este tipo de conductas. En 2018 los Rangers de Texas arrestaron en Uvalde, Texas, a dos niños de 13 y 14 años acusándolos de conspiración para cometer asesinatos y detonar explosivos improvisados IEDs en su escuela Morales High. Estos niños tenían un plan donde primero detonarían los IEDs y una lista de compañeros a los cuales iban a asesinar primero para después disparar y matar al mayor número de estudiantes. No tenían armas, pero planeaban robárselas a un vecino. El plan era celebrar con esta acción el aniversario de la masacre de la escuela primaria Sandy Hook que en 2012 cobró la vida de 20 niños y 6 adultos. Para lograrlo estudiaron las tácticas que utilizaron, e incluso uno de ellos hizo un ensayo escolar sobre este incidente sin que levantaran sospechas de sus intenciones.
Una denuncia de un compañero de clases logró el arresto y sentencia de estos menores en el mismo pueblo donde cuatro años más tarde un joven logró matar a 21 personas.
¿Qué hacer para evitar estas tragedias que no paran en los Estados Unidos?
El FBI dice que el 50 porciento de los asesinatos cometidos en este país lo hacen personas menores de 30 años, la mayoría de los asesinos en incidentes escolares tienen entre 15 y 25 años, la mayoría son hombres 60 y una mujer.
Las causas que detonan este tipo de comportamiento en los asesinos son varias, pero se han encontrado algunas coincidencias. Son personas que han padecido acoso escolar, que han sufrido algún tipo de discriminación, vienen de un núcleo familiar roto o con problemas, son solitarios y no tienen muchos amigos, son propensos a la violencia física o verbal, adictos a los videojuegos violentos, tienen acceso a armas de fuego, frecuentas chats y sitios de internet donde se alienta la cultura del racismo, odio o armas. Estas son las características principales.
¿Qué detona este comportamiento? El doctor Laurence Steimberg, sicólogo de la Universidad de Temple y estudioso del tema, menciona la falta de madurez en el cerebro de las personas entre los 15 y 20 años donde partes del cerebro todavía no se han desarrollado lo suficiente para regular los comportamientos impulsivos y la sensibilidad emocional. Normalmente los jóvenes que padecen estos arrebatos pueden lidiar con ellos si no se dan las condiciones que detonan este comportamiento y explicamos anteriormente, menciona también que en las mujeres esta parte del cerebro se desarrolla más rápido y esto evita que ellas cometan estas conductas.
Esta semana, miembros de la mesa de consejo de Ruger Arms, fabricante de armas tipo AR15 que se han usado en varias masacres, le exigieron al fabricante la implementación de medidas que coadyuven al respeto por los Derechos Humanos de los ciudadanos. La fábrica alega que tal implementación afectaría sus esquemas de comercialización de sus productos y sus utilidades, al ser una compañía pública esta empresa está obligada a escuchar y obedecer a sus accionistas. Ruger es una de las empresas demandadas por el gobierno mexicano por su responsabilidad en los asesinatos que se cometen en México con sus armas.
Es un primer paso donde se empieza a exigir más responsabilidades a la industria por la venta de sus armas. Responsabilidad que debieran compartir otras juntas directivas y accionistas de la industria.


