Laura se convirtió el miércoles en un amenazante huracán de categoría 4 que incrementó los temores de que genera una marejada ciclónica de hasta 6 metros de altura que, según los meteorólogos, sería letal y capaz de sumergir a comunidades enteras.
Las autoridades imploraron a los residentes de Texas y Luisiana que evacuen las zonas costeras y expresaron su preocupación por el bajo número de personas que han abandonado el área.
La tormenta aumentó su magnitud en casi un 70 por ciento en cuestión de 24 horas hasta alcanzar un tamaño que el Centro Nacional de Huracanes describió como “extremadamente peligroso”.
Succionando energía de las cálidas aguas del Golfo de México, se prevé que el sistema toque tierra entre la noche del miércoles y las primeras horas del jueves.
Será el huracán más potente en impactar Estados Unidos en lo que va del año.
Con información de AP






