La carrera por el control del espacio comercial experimentó un violento freno en territorio estadounidense. La noche de este jueves 28 de mayo de 2026, se registró una fuerte explosión en las instalaciones del Complejo de Lanzamiento 36, ubicado en el estado de Florida, durante una prueba de encendido estático del cohete New Glenn, perteneciente a la empresa aeroespacial Blue Origin, corporación fundada por el magnate de los negocios Jeff Bezos.
A través de un comunicado oficial, los portavoces de Blue Origin confirmaron que se detectó una anomalía severa en los sistemas térmicos y mecánicos durante la maniobra previa al lanzamiento orbital programado. Tras activarse los protocolos de emergencia en la base de Cabo Cañaveral, la compañía espacial informó que lograron evacuar a tiempo a todo el personal de la estación, sin que se reportaran personas heridas o pérdidas humanas que lamentar.
La FAA inicia investigación tras una cadena de errores espaciales
El siniestro en la plataforma de Florida se presenta en un momento crítico para la estabilidad comercial de la firma aeroespacial de Bezos. La detonación en el Complejo 36 ocurrió apenas unas semanas después de haberse reportado de forma pública otra falla mayor en un lanzamiento comercial previo del sistema New Glenn.
En aquella ocasión, un desperfecto técnico en uno de los motores principales provocó que el cohete fuera incapaz de alcanzar la altitud requerida, dejando un satélite comercial varado en una órbita incorrecta. Este historial de incidentes consecutivos marcaría el inicio inmediato de una investigación exhaustiva por parte de la Administración Federal de la Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), organismo gubernamental encargado de regular la seguridad del espacio aéreo e industrial en Estados Unidos, el cual evaluará la viabilidad operativa del proyecto.
Se frena la competencia frontal contra la empresa de Elon Musk
Desde hace una década, el equipo de ingenieros de Blue Origin desarrolla la construcción y perfeccionamiento del cohete New Glenn. Este gigante de la ingeniería fue concebido con el único propósito de romper el monopolio que mantiene la firma SpaceX, propiedad del empresario Elon Musk, dentro de la industria de los viajes y servicios orbitales privado.
Actualmente, SpaceX lidera con un amplio margen las misiones comerciales, científicas y gubernamentales del Gobierno de Estados Unidos. A través de sus avanzados sistemas de cohetes reutilizables Falcon y la plataforma de última generación Starship, la firma de Musk ha monopolizado los contratos con agencias como la NASA. Con el estallido en la plataforma de Florida, las aspiraciones de Jeff Bezos para equilibrar la balanza en la industria aeroespacial comercial sufrirán un retraso técnico significativo en este 2026.






