Una jornada de luto envuelve a las fuerzas armadas de Colombia. Este lunes, un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial se estrelló en una zona de densa vegetación en la provincia amazónica de Putumayo, dejando un saldo preliminar de 66 militares fallecidos y decenas de heridos.
El siniestro ocurrió a escasos kilómetros del aeropuerto de Puerto Leguízamo, una región estratégica en la frontera con Ecuador y Perú. Según el reporte oficial del General Hugo Alejandro López Barreto, jefe de las fuerzas armadas, en la aeronave viajaban 115 efectivos del Ejército, 11 tripulantes y 2 agentes de la Policía Nacional.
Investigación en curso: ¿Falla técnica o atentado?
Pese a que la zona cuenta con presencia de grupos armados ilegales, el Ministro de Defensa, Pedro Sánchez, fue enfático al declarar que, hasta el momento, no existen indicios de un ataque externo. “No tenemos información de que se hubiera tratado de un atentado”, reiteró el alto mando.
Por su parte, el experto en aviación Erich Saumeth señaló que la aeronave implicada fue donada por Estados Unidos en 2020 y recibió mantenimiento mayor apenas el año pasado. La investigación se centrará en determinar por qué los cuatro motores del Hércules fallaron de forma tan abrupta durante la fase crítica del despegue.
Caos y heroísmo en Puerto Leguízamo
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron columnas de humo negro elevándose sobre la selva. Ante la limitada infraestructura de salud en la localidad, los residentes locales se convirtieron en los primeros rescatistas, trasladando a los heridos en motocicletas hacia las dos únicas clínicas del pueblo antes de su evacuación aérea a Bogotá.
El presidente Gustavo Petro lamentó el accidente y aprovechó para cuestionar las “dificultades burocráticas” que han frenado la modernización del equipo militar, advirtiendo que los funcionarios que no estén a la altura de este reto “deben ser retirados”.






