Las Fuerzas Armadas de Irán advirtieron este domingo 22 de marzo que cerrarán “completamente” el Estrecho de Ormuz y destruirán los intereses económicos de Estados Unidos en la región si Washington procede con ataques contra sus centrales eléctricas. La declaración surge como respuesta directa al plazo de 48 horas otorgado por el presidente Donald Trump para la apertura total de esta vía estratégica.
Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, afirmó que, de materializarse la ofensiva estadounidense, el estrecho no será reabierto hasta que las infraestructuras iraníes sean reconstruidas. Teherán calificó estas acciones como “medidas punitivas” que incluirían ataques a redes energéticas y tecnológicas en Israel, así como a empresas vinculadas con capital estadounidense en la zona.
Escalada de tensión y represalias
El mando militar iraní aseguró que, aunque no iniciaron el conflicto, responderán “sin límites” ante cualquier agresión a su infraestructura vital. Por su parte, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, secundó la advertencia señalando que las instalaciones petroleras de toda la región estarían en riesgo si Estados Unidos cumple sus amenazas.
A pesar de la retórica bélica, el representante de Irán ante la Organización Marítima Internacional sostuvo que el paso permanece abierto a la navegación internacional, con excepción de las naciones que consideren “enemigas”.
Impacto en los mercados energéticos
La crisis en el Estrecho de Ormuz, uno de los puntos de tránsito de crudo más importantes del mundo, ha provocado una reacción inmediata en los mercados globales. Este domingo, el barril de petróleo Brent para entrega en mayo alcanzó los 112.91 dólares, su nivel más alto registrado desde julio de 2022.
Analistas internacionales advierten que un bloqueo total de la ruta podría desestabilizar la economía global y disparar aún más los costos de los combustibles en el corto plazo.






