Al cierre de la tercera semana de conflicto, la guerra en Medio Oriente ha alcanzado un punto de no retorno. Este viernes, Irán lanzó una ofensiva coordinada con drones contra la infraestructura energética de la región, impactando la refinería de Mina Al-Ahmadi en Kuwait, una de las más importantes del mundo con capacidad de 730,000 barriles diarios.
El ataque ocurre en un momento simbólico y trágico: mientras las explosiones retumbaban en Teherán por la contraofensiva israelí, la población intentaba celebrar el Nowruz (Año Nuevo persa).
Ofensiva contra el corazón petrolero del mundo
Irán ha dejado claro que su estrategia es asfixiar la economía global en respuesta a los ataques sufridos en su yacimiento de gas South Pars. La magnitud de las agresiones de las últimas horas incluye:
- Kuwait: Incendio activo en su principal refinería tras dos oleadas de drones.
- Emiratos Árabes Unidos: Defensas antiaéreas interceptaron proyectiles sobre Dubái en pleno fin del Ramadán.
- Arabia Saudí y Bahrein: Reportes de drones derribados y depósitos incendiados por metralla en zonas ricas en crudo.
El “arma” del Estrecho de Ormuz y el precio del crudo
La mayor preocupación de los mercados internacionales no es solo el daño físico a las plantas, sino el control iraní sobre el Estrecho de Ormuz. Por esta vía transita una quinta parte del petróleo mundial; cualquier cierre o sabotaje permanente garantiza una crisis energética sin precedentes.
Actualmente, el crudo Brent se cotiza en torno a los 107 dólares por barril, lo que representa un aumento drástico del 47% desde que iniciaron las hostilidades el pasado 28 de febrero. Aunque el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó haber detenido ataques a yacimientos de gas a petición de Donald Trump, la tensión no cede.
Incertidumbre en el mando iraní e Israel en alerta
La política interna de Irán también vive horas críticas. El nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, quien sucedió a su padre tras su muerte en el primer día de la guerra, emitió un comunicado llamando a arrebatar la “seguridad” a sus enemigos.
En Israel, la población regresó a los refugios en Jerusalén y el norte del país ante la llegada de misiles balísticos. A pesar de que Israel asegura haber mermado la capacidad de producción de misiles de Irán, la Guardia Revolucionaria afirma que sus fábricas siguen operando a plena capacidad “incluso bajo el fuego”.
Balance de víctimas y expansión del conflicto
El costo humano sigue ascendiendo de manera estrepitosa:
- Irán: Más de 1,300 muertos.
- Líbano: 1,000 fallecidos y un millón de desplazados por ataques contra Hezbollah.
- Israel: 15 muertos por misiles iraníes.
- Tropas de EE.UU.: 13 militares estadounidenses han perdido la vida en el marco de las hostilidades.
Israel ha extendido sus operaciones a Siria, atacando infraestructura en Sweida, argumentando la defensa de la minoría drusa, lo que amenaza con involucrar formalmente a más naciones en el conflicto.






