La crisis hídrica que dejaron a su paso los huracanes Otis y John en Guerrero ha comenzado a revertirse. A través de la iniciativa “Resiliencia hídrica: agua para comunidades afectadas”, Fundación FEMSA, Ayuda en Acción de México y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentaron resultados que marcan un antes y un después para 18 comunidades rurales y barrios periféricos de Acapulco, Coyuca de Benítez, Copala y Xochipala.
Infraestructura frente al desastre: Más de 4.5 millones de litros de agua segura
Los fenómenos meteorológicos no solo destruyeron hogares, sino que colapsaron los ya debilitados sistemas de agua potable. La respuesta de esta alianza permitió beneficiar directamente a 10,420 personas, de las cuales el 50% son mujeres, mediante soluciones técnicas y sostenibles:
- Sistemas de captación pluvial: Se instalaron 50 sistemas de cosecha de lluvia, con capacidades de hasta 10,000 litros en escuelas públicas.
- Rehabilitación de redes: Gracias al mantenimiento de sistemas locales, la disponibilidad de agua segura aumentó en 4.5 millones de litros mensuales.
- Saneamiento: Se realizaron labores de limpieza y desazolve en cuerpos de agua contaminados por los sedimentos de los huracanes.
Gobernanza local: El secreto de la sostenibilidad
A diferencia de otros proyectos de asistencia, esta iniciativa se enfocó en que la propia comunidad gestione sus recursos. Se consolidaron ocho comités comunitarios de agua y se establecieron cajas de ahorro locales. Estos fondos permiten que los habitantes no dependan de ayuda externa para reparaciones sencillas o mantenimiento preventivo, garantizando que la infraestructura funcione a largo plazo.
Impacto de género: Menos carga de trabajo para mujeres y niñas
La falta de agua en Guerrero tiene rostro de mujer. Tradicionalmente, son ellas quienes dedican horas al acarreo y gestión doméstica del vital líquido. La implementación de este proyecto integró un enfoque transversal de género, permitiendo que las mujeres no solo participaran en la formación técnica y toma de decisiones, sino que vieran reducida su carga de trabajo no remunerado al tener el recurso disponible en sus hogares y centros comunitarios.
[Sugerencia de Pie de Foto: Habitantes de una comunidad rural en Guerrero supervisan la instalación de un sistema de captación de agua de lluvia de 2,500 litros.]
Una alianza por la recuperación resiliente
Este esfuerzo forma parte del Fondo Resurge Guerrero, donde colaboran entidades como Fomento Social Banamex, Cemefi, Fundación Merced y The Hunger Project. El objetivo es claro: no solo reconstruir lo que había, sino crear sistemas más fuertes capaces de resistir futuros embates del cambio climático.
En el cierre de actividades, las organizaciones de base resaltaron que la apropiación social y la mano de obra comunitaria fueron las claves para reducir costos y generar un sentido de pertenencia que asegura que el agua seguirá fluyendo en Guerrero.






