El Reino Unido ha reforzado su presencia militar en Medio Oriente en medio del aumento de tensiones en la región, mientras mantiene una postura oficial de no participar en acciones ofensivas contra Irán. El gobierno británico advirtió, sin embargo, que responderá si sus fuerzas o bases son atacadas.
El primer ministro británico, Keir Starmer, señaló que su país no se sumará a los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel, aunque dejó claro que el Reino Unido se reserva el derecho de actuar para proteger a su personal y sus instalaciones militares en la zona.
Refuerzo militar y despliegue aéreo
En las últimas horas, el Ministerio de Defensa británico confirmó un refuerzo militar en la región, que incluye el despliegue de cuatro cazas Typhoon adicionales en Qatar, con el objetivo de fortalecer la protección aérea de sus fuerzas y aliados.
Las autoridades británicas informaron que recientemente tuvieron que interceptar misiles que podían impactar en sus bases militares en Chipre, entre ellas Akrotiri y Dekelia. También se reportó el ataque de un dron, inicialmente atribuido a Irán debido a su fabricación, aunque posteriormente se indicó que no había sido lanzado desde ese país.
Durante la última jornada, una unidad británica especializada en sistemas contra aeronaves no tripuladas derribó varios drones en el espacio aéreo de Irak que se aproximaban a fuerzas de la coalición internacional.
Las fuerzas británicas también realizaron operaciones aéreas nocturnas con cazas F-35B y Typhoon, apoyados por aviones cisterna Voyager, en misiones que abarcaron espacios aéreos sobre Qatar y Jordania.
Cooperación regional y defensa antidrones
En paralelo, el secretario de Defensa británico, John Healey, sostuvo reuniones con autoridades de Chipre para analizar mecanismos que refuercen las capacidades de defensa aérea en la región.
El despliegue se suma al envío de unos 400 militares adicionales a las bases británicas en Chipre, donde ya se encuentran alrededor de 3,000 efectivos, con el objetivo de fortalecer las tareas de defensa aérea y respuesta ante posibles amenazas.
Además, equipos británicos especializados en contramedidas contra drones, con experiencia adquirida en cooperación con expertos de Ucrania, fueron enviados para colaborar con aliados regionales en el desarrollo de capacidades defensivas frente a este tipo de tecnología.
Postura política y tensiones con Estados Unidos
Pese al aumento del despliegue militar, Starmer reiteró que el Reino Unido no participará directamente en ataques contra Irán. No obstante, el gobierno británico autorizó a Estados Unidos utilizar bases británicas para operaciones defensivas destinadas a interceptar misiles antes de que puedan ser lanzados contra personal o aliados en la región.
La postura británica ha generado críticas del presidente estadounidense, Donald Trump, quien cuestionó la decisión de Londres de no sumarse a los ataques contra Irán. Mientras tanto, Healey señaló que la posición del Reino Unido podría ajustarse si las circunstancias del conflicto cambian, subrayando que en cualquier guerra es necesario adaptar las medidas conforme evoluciona la situación.
Con información de Infobae






