El tradicional ritual de la campana que marca el inicio y cierre de operaciones en Wall Street podría estar cerca de su fin. La Bolsa de Nueva York (NYSE) y el Nasdaq han puesto en marcha planes para transicionar hacia el trading de 24 horas, una medida impulsada por el auge de los pequeños inversores y la competencia de las criptomonedas.
Una revolución en la Bolsa de Nueva York
La NYSE anunció su intención de lanzar una plataforma que permita transacciones los 7 días de la semana, con “liquidación instantánea”. Por su parte, el Nasdaq —donde cotizan las gigantes tecnológicas— planea dar este paso este mismo año, operando las 24 horas durante los cinco días hábiles de la semana.
Ambos proyectos dependen de la validación de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), pero de aprobarse, representarían el cambio más radical en la historia del mercado bursátil estadounidense desde la digitalización de las pizarras.
El “efecto cripto” y los nuevos inversores
El interés por operar de noche o en fines de semana no es casualidad. Según datos del NYSE, el volumen de transacciones fuera del horario convencional se “disparó” desde 2024, alcanzando un promedio diario de 61 mil millones de dólares.
Los expertos señalan dos factores clave para esta decisión:
- Inversores jóvenes: Acostumbrados a la inmediatez de activos digitales como el Bitcoin, buscan la misma flexibilidad para comprar acciones de Apple o Tesla a cualquier hora.
- Capital extranjero: Con cerca del 18% de las acciones en manos de extranjeros en 2024, ampliar el horario facilita la entrada de capitales de Europa y Asia sin las barreras de las zonas horarias.
¿Ventaja real o pérdida de tiempo?
No todos los especialistas coinciden en los beneficios. Steve Hanke, profesor de la Universidad Johns Hopkins, advierte que el trading nocturno ha resultado históricamente ser una “pérdida de tiempo”, pues pocos eventos que mueven el mercado ocurren en la madrugada.
No obstante, Hanke destaca que la verdadera ventaja competitiva reside en la liquidación instantánea. Actualmente, la mayoría de los mercados finalizan las transacciones al día siguiente; reducir esta ventana daría a Nueva York una ventaja tecnológica insuperable frente a otras plazas financieras globales.






