El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de un arancel del 25% a las importaciones provenientes de países que mantengan relaciones comerciales con Irán. La medida busca presionar al gobierno iraní tras las protestas en su territorio, en las que han muerto más de 2.500 personas, según activistas.
Trump informó de esta decisión a través de redes sociales, aunque la Casa Blanca no detalló si el nuevo gravamen se suma a otros aranceles existentes ni si incluirá excepciones, como en el caso de los energéticos. La falta de claridad también alcanza a la base legal utilizada, ya que el mandatario ha invocado anteriormente la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, aunque esta se encuentra bajo revisión por la Corte Suprema.
Los aranceles podrían impactar el comercio global debido a la posición de Irán en el mercado internacional. En 2024, el país realizó operaciones por casi 125.000 millones de dólares, destacando como principales socios comerciales a China, Emiratos Árabes Unidos y Turquía. La medida podría afectar el flujo de productos como oro, granos y teléfonos móviles, además de comprometer la tregua comercial alcanzada entre Estados Unidos y China en 2025.
China, que importa hasta el 90% del petróleo exportado por Irán, anunció que tomará represalias si se aplican nuevos aranceles, de acuerdo con declaraciones oficiales del gobierno de Beijing. Expertos aseguran que esta situación podría deteriorar aún más las relaciones bilaterales y debilitar la confianza en los acuerdos recientes.
La imposición de aranceles también podría tener consecuencias para India, que mantiene un volumen comercial bajo con Irán pero envía grandes cantidades de productos a Estados Unidos. Analistas en Nueva Delhi indicaron que sectores como textiles, joyería y bienes de ingeniería serían los más vulnerables ante esta decisión.
Las inversiones indias en proyectos como el puerto iraní de Chabahar también podrían verse afectadas. Mientras tanto, expertos en economía internacional consideran que las sanciones podrían no lograr el objetivo de frenar la represión interna en Irán, ya que el régimen ha mantenido sus políticas pese a medidas anteriores.






