La industria petrolera de Venezuela vuelve al centro del escenario internacional tras las recientes declaraciones del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que su gobierno intervino militarmente para capturar a Nicolás Maduro y ahora busca controlar el rumbo económico del país sudamericano.
Trump acusó a Venezuela de “robar petróleo” a Estados Unidos, aludiendo a la nacionalización de activos extranjeros, incluidas compañías estadounidenses, durante el mandato de Hugo Chávez. Como parte de su plan, el exmandatario propone que las petroleras regresen al país caribeño para reconstruir su infraestructura energética, actualmente devastada.
¿Qué planea Estados Unidos con el petróleo venezolano?
De acuerdo con el Departamento de Energía de EE.UU., la administración Trump eliminó ciertas sanciones para permitir la exportación de crudo venezolano, garantizando que los ingresos se canalicen a cuentas supervisadas por Washington. Trump aseguró que Venezuela podría exportar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, con la promesa de que las ganancias beneficiarían a ambas naciones.
Estas acciones se enmarcan en una estrategia más amplia que busca consolidar influencia sobre uno de los países con mayores reservas probadas de petróleo del planeta.
Venezuela: reservas gigantes, pero producción mínima
Según la Oficina de Información Energética de EE.UU., Venezuela posee alrededor de 303 mil millones de barriles de crudo, equivalente al 17% de las reservas globales. No obstante, debido al colapso de su infraestructura, hoy sólo representa el 1% de la producción mundial.
“Venezuela tiene enormes reservas”, aseguró Claudio Galimberti, analista de Rystad Energy. “Si le preguntas a cualquier compañía petrolera del mundo de dónde vendrá el petróleo en los años 2030 y 2040, la respuesta es alarmante: ‘No lo sabemos’”.
La Agencia Internacional de Energía estima que para 2035 se necesitarán 25 millones de barriles diarios de nuevos proyectos petroleros para mantener el equilibrio en los mercados.
El atractivo del crudo venezolano para las refinerías de EE.UU.
El petróleo venezolano es de tipo pesado y ácido, ideal para las refinerías estadounidenses del Golfo de México, diseñadas precisamente para este tipo de crudo. A diferencia del crudo ligero que domina en EE.UU., el petróleo venezolano podría equilibrar la oferta.
“Hay dos objetivos claros”, explicó Kevin Book de ClearView Energy Partners. “Reducir los precios globales de energía y producir más crudo pesado, que hoy escasea”.
Aunque esto beneficiaría a las refinerías, los productores de petróleo en EE.UU. podrían resultar perjudicados por la baja en los precios, lo que haría menos rentable su producción.
Inversión millonaria y poca certeza política
Trump confía en que, con apoyo estadounidense, Venezuela podría levantar su industria petrolera en menos de 18 meses. Sin embargo, los expertos opinan lo contrario.
“No existen garantías de que un futuro gobierno venezolano no vuelva a expropiar activos”, advirtió Daniel Sternoff, del Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia. “Necesitas estabilidad política básica antes de que las compañías estén dispuestas a invertir”.
Rystad Energy calcula que se necesitarán 54 mil millones de dólares en los próximos 15 años solo para mantener una producción de 1.1 millones de barriles diarios. Elevarla a 1.4 millones requeriría hasta 9 mil millones de dólares más al año.
Además, Venezuela enfrenta escasez de combustible, apagones, fuga de talento técnico y una infraestructura devastada.
Lecciones del pasado: Irak, Irán y Libia
La historia no favorece a quienes esperan una recuperación rápida. En países como Irak o Irán, los cambios de régimen no significaron una mejora inmediata en la producción petrolera. Al contrario, esta cayó drásticamente durante años.
“Las compañías regresan, pero operar en medio del caos político es otra historia”, explicó Amy Myers Jaffe, experta en energía de la Universidad de Nueva York.






