El Servicio de Administración Tributaria (SAT) no ha impuesto un límite sobre la cantidad de dinero que una persona puede tener en una tarjeta de débito, sin embargo, mantiene vigilancia sobre los depósitos en efectivo que superan los 15,000 pesos al mes.
Esta medida forma parte de su estrategia para identificar posibles ingresos no reportados, pero no implica que haya una sanción inmediata ni la obligación automática de pagar impuestos. Los bancos tienen la obligación de notificar al SAT cuando detectan este tipo de movimientos en efectivo, sin importar el saldo total de la cuenta.
Según la información oficial, los titulares de cuentas de débito pueden mantener cualquier monto en su cuenta sin que esto represente un motivo de revisión. Lo que sí puede generar una solicitud de comprobación por parte del SAT es el origen de depósitos en efectivo que sobrepasen los 15,000 pesos mensuales.
En esos casos, la autoridad fiscal puede requerir al contribuyente que acredite la procedencia legal del dinero. Este procedimiento no implica una sanción directa, pero sí puede derivar en una auditoría si no se entregan los documentos solicitados.
Desde la derogación del Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE) el 1 de enero de 2014, el SAT ya no aplica un porcentaje de retención sobre montos que superen los 15,000 pesos.
Tampoco realiza cobros automáticos a las cuentas bancarias al detectar estos depósitos. En resumen, el sistema fiscal actual se centra en verificar la trazabilidad de los recursos más que en imponer límites al saldo en tarjetas de débito. Las personas físicas deben estar informadas sobre la necesidad de justificar ingresos en efectivo ante posibles requerimientos de la autoridad tributaria.






