Migrantes en Estados Unidos enfrentan las fiestas decembrinas con temor ante el riesgo de expulsión del país, en el marco de las políticas migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump. Para muchas familias, la Navidad se desarrolla bajo la preocupación constante por posibles arrestos y procesos de deportación, luego de un año en el que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) reportó cifras elevadas de detenciones y salidas de personas sin estatus migratorio regular.
En este contexto, la frase migrantes temen deportación Navidad se repite entre comunidades que residen en distintos estados, donde la incertidumbre afecta la vida cotidiana y la convivencia familiar durante las celebraciones de fin de año.
Uno de los casos corresponde a Ana Moran, migrante venezolana de 29 años que vive en Arizona. Su esposo permanece detenido desde agosto en una cárcel del condado de Pima, en Tucson, tras una acusación relacionada con un presunto robo ocurrido durante entregas de comida. Moran explicó a la agencia EFE que las autoridades formularon el señalamiento sin pruebas y que ella acompañaba a su pareja durante la jornada laboral. La familia ingresó a Estados Unidos hace dos años y medio por la garita de Nogales, tras solicitar asilo mediante la aplicación CBP One, implementada durante la administración de Joe Biden.
Mientras su solicitud de asilo y permiso de trabajo siguen en trámite, Moran consideró la posibilidad de salir del país de forma voluntaria ante la advertencia de una posible deportación. La situación se complica por la falta de relaciones consulares entre Washington y Caracas, lo que deja a ciudadanos venezolanos sin representación diplomática para solicitar apoyo.
Otro testimonio lo ofreció María Ramos, migrante mexicana que pasará las fiestas sin su esposo y su hijo mayor, detenidos tras salir a trabajar en una jardinería en Tucson. Ramos relató que ambos acudieron a laborar pese al riesgo de ser arrestados, debido a la necesidad de cubrir gastos familiares.
Las autoridades migratorias informaron la detención de 2.5 millones de personas sin documentos durante el año. El DHS confirmó la salida de 605 mil deportados y 1.9 millones de personas que abandonaron el país de manera voluntaria. Sin embargo, no se difundieron datos oficiales que respalden el número de autodeportaciones.
Mientras tanto, familias como la de Ramos, con más de dos décadas de residencia irregular y con hijos ciudadanos estadounidenses, enfrentan las fiestas marcadas por la ausencia y la preocupación constante. En este escenario, migrantes temen deportación Navidad, una realidad que se repite entre comunidades de distintas nacionalidades en Estados Unidos.





