El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que el espacio aéreo “sobre y alrededor” de Venezuela debe considerarse cerrado, lo que provocó una fuerte respuesta por parte del gobierno venezolano, que calificó la declaración como una amenaza colonialista.
La publicación fue realizada en la plataforma Truth Social y estuvo dirigida a pilotos, aerolíneas, narcotraficantes y traficantes de personas, sin aludir directamente al presidente venezolano Nicolás Maduro. La Casa Blanca no aclaró si se trata de una nueva política oficial o un mensaje vinculado a la campaña presidencial de Trump.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela respondió con un comunicado en el que rechazó de forma categórica el anuncio, al que consideró un acto unilateral y hostil que atenta contra la soberanía, seguridad y espacio aéreo del país sudamericano.
A esto se sumó la suspensión unilateral por parte de Estados Unidos de los vuelos quincenales de deportación de migrantes venezolanos. Hasta noviembre, más de 13 mil personas habían sido retornadas a Venezuela mediante vuelos chárter. La última aeronave aterrizó en Caracas el viernes, según registros de seguimiento aéreo.
En el contexto de estas tensiones, la Administración Federal de Aviación (FAA) emitió una advertencia a pilotos sobre el aumento de actividad militar en torno al espacio aéreo venezolano.
Algunas aerolíneas comenzaron a cancelar vuelos, mientras que la panameña Copa Airlines informó que mantiene operaciones sobre Venezuela, aunque bajo estrictas medidas de seguridad y solo en horarios diurnos.
Mientras tanto, fuerzas militares estadounidenses han intensificado su presencia en la región como parte de la llamada “Operación Lanza del Sur”, que incluye el despliegue de una docena de embarcaciones navales y unos 12 mil efectivos, con la participación del portaaviones USS Gerald R. Ford.






